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Causa AMIA: Absolvieron a Menem y condenaron a Galeano y Anzorreguy 

El Tribunal Oral Federal número 2 absolvió al ex presidente Carlos Menem y al ex titular de la DAIA Rubén Beraja en el juicio por el encubrimiento del atentado a la AMIA. En cambio, condenó a seis años de prisión al ex juez Juan José Galeano y el ex jefe de la SIDE Hugo Anzorreguy a cuatro años y seis meses. También fue condenado a tres años y cinco meses de cárcel el reducidor de autos Carlos Alberto Telleldín. De los trece acusados, ocho fueron condenados.

La sentencia dictada por los jueces Jorge Gorini, Karina Perilli y Néstor Costabel puso fin al juicio que comenzó en agosto de 2015 y que durante casi tres años y medio se desarrolló a ritmo cansino.

Durante el debate oral y público se desanduvo el camino que determinó el modo en que los 13 ex funcionarios políticos, judiciales, de inteligencia y policiales que estuvieron sentados en el banquillo desviaron el esclarecimiento del atentado. Por un lado, posibilitaron descartar la “pista siria”, que vinculaba con el ataque al ciudadano de origen sirio cercano a la familia presidencial Alberto Kanoore Edul con el ataque; el otro tramo del encubrimiento fue el pago de 400 mil dólares al reducidor de autos Carlos Telleldín para que inculpara en el atentado a un grupo de policías bonaerenses.

Menem estaba sentando en el banquillo acusado de ser  instigador de los delitos de encubrimiento y falsedad ideológica reiterado en ocho oportunidades y por abuso de su autoridad como jefe de Estado en relación al abandono de la denominada “pista siria”. Esa línea de investigación involucraba a  Alberto Jacinto Kanoore Edul y a gente de su entorno con el atentado, ya que la familia de origen sirio tenía contactos con quienes entonces eran gobierno en el país asiático.

Según el expediente del encubrimiento, Kanoore Edul padre, que había colaborado con la campaña presidencial de Menem, visitó al presidente en la  Casa Rosada dos semanas después de la explosión y luego de que la casa de su hijo fuera allanada. La investigación dio por probada una orden de Menem a su hermano Munir para que hable con Galeano y le ordene la interrupción de aquella pista, algo que sucedió poco tiempo después.

Además de Galeano y Anzorreguy, fueron condenados los ex fiscales Eamon Mullen y Carlos Barbaccia. A ambos se les impuso una pena concidicional de dos años, a pesar del salvataje que intentó la querella del Ministerio de Justicia, encabezado por Germán Garavano. La misma condena recibió Ana María Boragni, la ex esposa de Telleldín. Juan Carlos Anchézar y  Carlos Castañeda fueron condenados a tres años de prisión.

Beraja era considerado parte necesaria en el soborno a Telleldín, pero los jueces no lo dieron pro probado y lo absolvieron. La misma suerte corrió Víctor Stinfale, abogado del desarmador. También fueron absueltos Jorge “Fino” Palacios y Patricio Finnen.

La intervención del ministro Garavano en la dirección de la querella oficial sumó tintes escandalosos en la etapa de alegatos. Apenas Mauricio Macri llegó a la Casa Rosada, los abogados puestos al frente de la querella durante el gobierno de Cristina Kirchner, Luciano Hazan y luego Elizabeth Gómez Alcorta, fueron expulsados. Al frente del equipo de abogados oficial quedó la letrada Marina Stilman, persona de confianza de la aliada Elisa Carrió, pero se vio forzada a dar un portazo por la interferencia de Garavano en la dirección de la querella. La maniobra final fue la que puso en la lectura del alegato al abogado José Console para desviar la línea que mantenía la Unidad Fiscal Especializada y pedir la absolución de los ex fiscales Eamon Mullen y José Barbaccia.

La postura del Gobierno frente a la causa por encubrimiento también fue evidenciada por la disolución de la Unidad Especial de Investigación AMIA y la ruidosa renuncia del radical Mario Cimadevilla, quien había sido nombrado por Macri en el inicio de su gestión. “Le dije a Macri que le agradecía por relevarme de cumplir un compromiso que él no estaba dispuesto a asumir”, reveló Cimadevilla en una entrevista a PáginaI12 respecto de su salida de la unidad especial a la que aseguró que el macrismo convirtió en una “unidad especial de encubrimiento”.

Encubrimiento probado

Lo fundamental ocurrido en esta tarde de jueves es que se probó el encubrimiento en el caso AMIA. Seguramente habrá familiares de las víctimas y querellantes que esperaban más penas, pero lo trascendente es que se ratificó que hubo maniobras para sembrar pistas falsas y desviar la investigación del principal atentado que sufrió el país.

El 18 de julio de 1997, en un multitudinario acto frente a la sede de la calle Pasteur, los familiares de las víctimas lanzaron –en la voz de Laura Ginsberg– una dramática denuncia: “Yo acuso al gobierno de Menem y Duhalde de consentir la impunidad, de consentir la indiferencia de los que saben y callan, de consentir la inseguridad, la impericia y la ineptitud… Yo acuso al gobierno de Menem y Duhalde de encubrir la conexión local, que sirvió para matar a nuestros familiares”.

Fue un momento bisagra. Todos se miraron y quedaron atónitos. La dirigencia de la comunidad judía, con el presidente de la DAIA, Rubén Beraja, a la cabeza, corrieron por la tarde a la Casa Rosada a despegarse de las acusaciones. Ellos dicen que no fueron a pedir perdón, pero la visita a Carlos Menem esa misma tarde, no requiere de más explicaciones: no salieron a ponerse del lado de los familiares, sino a encontrarse del lado de los señalados por los familiares como encubridores.

Y después vino una larguísima lucha donde todo el establishment negó el encubrimiento; donde las embajadas de Estados Unidos e Israel clamaban para que se deje de investigar la forma en la que se plantaron las pistas falsas. Basta leer los cables de Wikileaks. Con el protagonismo de Memoria Activa y gestos decisivos de Néstor y Cristina Kirchner, que permitieron la apertura de archivos y la declaración de los agentes de inteligencia, se llegó a este juicio. Y ayer quedó certificado que el encubrimiento existió, que los familiares tuvieron razón.

Habrá que leer los fundamentos el 3 de mayo. Por el monto de las penas, da la impresión que los jueces se centraron en el pago de 400.000 dólares que se le hizo al principal imputado de aquel entonces, el armador de la Traffic que estalló en la AMIA, Carlos Telleldín. Eso explica las condenas principales a Juan José Galeano, el juez; Hugo Anzorreguy, el hombre que dispuso del dinero y ordenó la operación de pago; y Telleldín el que cobró y a cambio de eso declaró ante el magistrado.

La relación de Telleldín con los policías bonaerenses era una hipótesis más que razonable, de hecho los uniformados lo extorsionaban y le permitían seguir armando autos con partes robadas. Pero esa pista no se usó para investigar la realidad del atentado, sino que se utilizó políticamente: los hombres de Menem aprovecharon todo para echarle la culpa a los policías de Duhalde, una interna siniestra y caliente de aquellos años. Los jueces del primer juicio dijeron: “La investigación fue un armado al servicio de políticos inescrupulosos.”

Se probó el encubrimiento y los principales protagonistas de esa gran maniobra no fueron los únicos condenados. También recibieron penas los fiscales Eamon Mullen y José Barbaccia por permitir la manipulación de la prueba y todos los demás que rodearon la operación de pago, desde la SIDE y la Policía Federal. El gobierno de Mauricio Macri trató de defenderloscomo pudo: fracasó.

Carlos Menem y Rubén Beraja no fueron absueltos. Si bajo su mandato se manipuló, se tapó, se maniobró para evitar que se sepa la verdad, tienen la responsabilidad política. No los condenaron judicialmente, pero al darse por probado que hubo encubrimiento, les infligieron una condena política demoledora. En los fundamentos dirá que “no dieron la orden”, “no sabían”, que no hay prueba directa de su participación en operaciones para tapar la pista Siria o en el pago a Telleldín. Pero se hizo bajo sus mandatos. Por su puesto que van a tratar de manipular también esta lectura real del fallo, pero ante ellos yo no dudaría en decir “ustedes fueron los gobernantes del encubrimiento”.

Nada de lo ocurrido hoy oculta el hecho de que a 25 años del atentado sabemos poco y nada de cómo se hizo el ataque y quién lo perpetró. El propio juez de la causa admite que en el expediente hay informes de inteligencia de interesados internacionales, pero no pruebas judiciales valederas. Cristina Kirchner y Héctor Timerman buscaron un camino distinto al consentido por los poderes del mundo. El Memorándum con Irán pudo ser bueno, malo, una porquería, constitucional o inconstitucional. Seguro no fue un delito. Pero se buscó por ese camino una forma de dar algún paso hacia adelante, aunque fuera módico, en la causa judicial. Fue el único intento. Desde entonces no se buscó ni encontró ninguna alternativa.

Vamos camino al aniversario 25 con los autores impunes, sin ninguna persona presa. Una vez más, lo que se probó fue la manipulación que sirvió para ocultar la verdad. Se probó que los familiares tenían razón.

Página|12

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