Mina El Aguilar.

La multinacional Glencore, dueña de la Fundición El Aguilar, fue denunciada por daños ambientales

Daños ambientales por excesivo consumo de agua y por derrame de metales pesados son algunas de las irregularidades denunciadas de la multinacional Glencore, dueña de la Fundición El Aguilar, que esta semana decidió cerrar su planta de la localidad de Palpalá dejando a unos 150 trabajadores en la calle.

En abril de 2018, el periodista Darío Aranda publicó en el diario Página/12 una nota que da cuenta de un estudio realizado por la Red Sombra Observadores de Glencore, donde alertaban por daños ambientales de las operaciones de la multinacional en Argentina, Bolivia, Perú y Colombia.

Glencore es la mayor multinacional de materias primas del mundo y acumula denuncias por violación de derechos humanos, contaminación, lavado de dinero y corrupción, pero aún así mantiene un perfil bajo y está lejos de la condena pública que sí pesa sobre otras multinacionales extractivas. La investigación de la Red Sombra puso la lupa sobre el accionar de la empresa en América latina y precisó los desastres ambientales y la falsas promesas de Glencore, que en Argentina es propietaria de Minera Alumbrera (extracción de oro y cobre en Catamarca), Pachón (San Juan) y Mina Aguilar (Jujuy).

La suiza Glencore fue fundada en 1974 y en 2005 se convirtió en la empresa líder en comercio de materias primas (metales-minerales, petrolíferas y productos agrícolas). Controla el 60 por ciento del comercio mundial de zinc, el 50 por ciento del de cobre y el 45 por ciento del de plomo. Tiene la particularidad de ser parte de las multinacionales mineras y también del agro y el petróleo, y de intervenir en toda la cadena: producción, transformación, almacenamiento y transporte de materias primas.

Una decena de organizaciones de América latina y Europa se conformaron en 2012 en la denominada Red Sombra Observadores de Glencore para compartir experiencias e investigar sus actividades. Por Argentina, participa en ella la organización catamarqueña Bepe (Bienaventurados los Pobres). “Hemos establecido los impactos y daños graves de siete operaciones mineras de Glencore en nuestros países (Argentina, Bolivia, Perú y Colombia). La empresa provocó consecuencias negativas para las comunidades”, denuncian las organizaciones en una investigación de 84 páginas presentada en marzo en Colombia y luego en Catamarca.

El trabajo cuenta con un apartado especial de Argentina sobre Minera Alumbrera. “El Informe de Impacto Ambiental presentado por la empresa da cuenta de la magnitud de las afectaciones a los ecosistemas. Disminución de cuencas hídricas, depresión de acuíferos, reducción del caudal de los ríos, alteraciones en la calidad del agua y el aire, destrucción de hábitats y afectación de la flora y la fauna”, denuncia la investigación.

El estudio precisa que Minera Alumbrera cuenta con un permiso de la provincia para la extracción de agua subterránea de 100 millones de litros por día, el consumo hídrico más alto de las operaciones de Glencore en América latina. Alerta, además, que otra contaminación confirmada se dio en la localidad de Ranchillos (Tucumán), por donde la empresa transporta el barro con minerales. Detalla que en el proceso de secado la empresa vierte agua con metales pesados en el canal pluvial llamado DP2 que tributa en las cuencas de los ríos Salí y Dulce, y luego desaguan en el dique Termas de Río Hondo, en Santiago del Estero.

El informe analiza también el aspecto económico. Según registros oficiales de 2014, por cada cien dólares exportados la “renta minera fluctuó entre el 20 y 25 por ciento”. En 2015 Glencore afirma haber pagado en Argentina 525 millones de dólares, de los cuales solo 16,5 millones fueron al gobierno de Catamarca. “La escasa renta minera para Argentina, y en especial para la provincia, es fruto de los marcos legales y fiscales de baja imposición, de los cuales Glencore obtiene un tratamiento altísimamente favorable”, advierte el estudio.

Glencore también es propietaria en Argentina de la explotación minera Pachón (en San Juan) y Mina Aguilar (Jujuy). Ambas con denuncias similares a Alumbrera.

Entre las conclusiones de la investigación se destaca que América latina es una de las zonas más lucrativas para Glencore, la compañía oculta sus finanzas en paraísos fiscales, realiza un pequeño aporte en renta minera en los países que opera, lleva décadas contaminando de forma impune, afectó ecosistemas, es un gigantesco contaminador de aguas, ha provocado emisiones contaminantes en todos los lugares donde operó y generó alta conflictividad social.

La investigación “Informe sombra de las operaciones de Glencore en América latina” precisa la situación de Minera Alumbrera (Argentina), las empresas Illapa S.A. y Sinchi Wayra S.A. (Bolivia), el Grupo Empresarial Prodeco (Colombia), Compañía Minera Antamina, Compañía Minera Antapaccay y Perubar (Perú). Está disponible en Internet y revela el perfil corporativo de una de las mayores empresas extractivas.

“Glencore enfrenta más de 40 investigaciones y sanciones administrativas y judiciales en varios países por graves daños e impactos ambientales, como contaminación de personas, aire y suelos, desviación ilegal de ríos e intervención ilegal en áreas protegidas”, denuncia el informe.

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