Destacamos

Plantar pruebas, otra de las facetas del terrorismo de estado

Por H.I.J.O.S. Jujuy

En el marco de la mega causa de los juicios por delitos de lesa humanidad en la provincia de Jujuy, este jueves, luego de la feria judicial, se reanudó las audiencias en el Juzgado Oral Federal N°2. Fue la 21°, donde testigos y ex presos políticos de Mina El Aguilar y el Ingenio Ledesma. Cabe recordar que dicho juicio busca condenar a los responsables del terrorismo de estado instaurado durante el gobierno de la última dictadura militar del año 1976 en Jujuy.

En la oportunidad declararon 4 personas. El primero de ellos fue René Orlando Rodríguez, ex operario de la fábrica de soda cáustica del Ingenio Ledesma, detenido ilegalmente en su domicilio el 21 de Julio de 1976, cuando contaba con 24 años de edad, a manos del personal del ejército argentino, a René se lo llevaron vendado y maniatado en un patrullero, fue trasladado a la comisaría de Ledesma, y luego lo trasladaron al canchón “carpincho” de la compañía azucarera.

Posteriormente fue llevado nuevamente a la comisaría del Ingenio Ledesma, durante todo el trayecto y en dichos lugares recibió golpes, agresiones físicas y psicológicas, fue testigo de distintos tipos de vejámenes y tratos indignos hacia las personas secuestradas con la que compartió cautiverio.

Presenció y escuchó delitos contra la integridad sexual de los que fueron víctimas otras compañeras también detenidas ilegalmente. Después de 10 días recupera la libertad desde la Central de Policía de la provincia de Jujuy. René contó que tiene secuelas, que padece de una lesión medular.

Conmocionado y consternado durante su declaración testimonial solicitó al tribunal; justicia y explicación de por qué lo detuvieron, es algo que hasta el día de hoy con desesperación busca, una respuesta, un por qué. También a viva voz y con impotencia, reclamó al tribunal el tiempo que tarda la justicia.

Blanca Lidia Chávez, esposa de René Orlando Rodríguez, ratificó el testimonio del ex operario de la empresa Ledesma, detallando que aproximadamente a las 02:00 de la madrugada, uniformados irrumpieron en su domicilio secuestrando a su marido junto con otros integrantes de la familia cuyos nombres se encontraban en una lista. A Lidia Chávez se le obligó a identificarse y ante el constante llanto de su criatura se le permitió permanecer en su hogar.

La testigo relató que cuando preguntó dónde sería alojado su esposo, los oficiales le dijeron que se dirija a la comisaría de la ciudad de Calilegua, pero al presentarse nadie tenía información sobre el detenido, motivo por el cual decidió viajar hasta el RIM 20 y GAM 5 de la ciudad de San Salvador de Jujuy donde obtuvo las mismas respuestas.

Finalmente, tras diez días de espera, René Rodríguez fue liberado en la Central de la Policía de la Provincia, encontró a su esposo “mal, sucio y con miedo por todo lo que había pasado” según el testimonio.

Sara Fernández Varela fue detenida el 10 de septiembre de 1976 a la edad de 27 años cuando circulaba en su camioneta desde Mina El Aguilar con destino a la provincia de Salta, se encontraba en compañía de su esposo, Carlos Antonio Jiménez y su hija de 4 años de edad.

Luego de atravesar dos controles policiales, uno a las afueras de mina El Aguilar y otro en la localidad de Tres Cruces fueron finalmente detenidos en Chorrillos donde según el relato de la mujer, se encontraba apostado un gran número de efectivos armados que solicitaron a los ocupantes descender del vehículo familiar.

En ese momento Carlos Antonio Jiménez es esposado y separado de su familia, mientras que a Sara Fernández se le notifica que el arresto es producto de haberse encontrado dentro de su camioneta “dinamita y un libro comunista” elementos plantados como era costumbre en esos años con el solo fin de justificar la detención.

Posteriormente, entre las 22 y las 00 horas, la familia fue trasladada  hasta la central de policía en la ciudad de San Salvador de Jujuy donde Sara Fernández fue alojada con su pequeña hija en el CCD (Centro Clandestino de Detención)  Comando Radioeléctrico, pudiendo ver en un par de oportunidades a través de un pasillo a su marido, sentado y esposado junto con otros dos hombres de los cuales pudo distinguir a Roberto Aramayo y otro más del ingenio Ledesma en las mismas condiciones que su esposo. Así mismo aseguró que en el lugar también se encontraba detenida una joven mujer por averiguación de antecedentes pero que no pudo identificar.

Cinco días después, el miércoles 15 de septiembre, Sara Fernández Varela luego de ser interrogada por efectivos policiales, fue liberada bajo la advertencia de que su marido no debía volver nunca más a mina El Aguilar, porque de lo contrario “lo iban a matar”.  De esta forma, junto a su hija retomó el camino hacia la provincia de Salta de donde días más tarde regresó para realizar la mudanza de sus pertenencias dándose con la novedad de que en el pueblo nadie se atrevía a prestarle ayuda ante el temor de sufrir represalias por parte de las autoridades de la empresa minera.

El cuarto testigo víctima del terrorismo de estado fue Carlos Antonio Jiménez, esposo de Sara, ex trabajador administrativo de personal de la empresa Mina El Aguilar, a lo relatado por su pareja sumó que, en la Central de Policía de la provincia de Jujuy reconoce a Alberto Aramayo, un compañero de oficina en su trabajo, afirma que estaba detenido, lastimado y vendado, desfigurado con coágulos de sangre en la cabeza y el rostro. Jiménez dijo que tuvo la suerte de que no lo agredieron, no le tomaron datos, declaración indagatoria ni le pintaron las huellas dactilares. El 21 de septiembre recupera la libertad.

Consulta el Padron
x

Tal vez te interese

Aredez describió el horror de su familia que vivió en la época de la dictadura

Por Rodrigo Zapana y Esteban Mayorga (Para H.I.J.O.S. Jujuy) Este jueves pasado, en el Tribunal Oral Federal de Jujuy la 42° ...