Ramos Padilla pidió el desafuero del fiscal Carlos Stornelli y lo citó para el 31

El juez federal Alejo Ramos Padilla pidió este viernes la remoción y el desafuero del fiscal Carlos Stornelli por el estado de rebeldía en el que se encuentra desde hace casi dos meses. La resolución va dirigida al procurador Eduardo Casal y pone en la picota al fiscal más protegido por la Casa Rosada, el preferido personalmente por Mauricio Macri, armador de la causa de las fotocopias de los cuadernos y al que casi todo el edificio de Comodoro Py le permitió la rebeldía sin emitir opinión. Sólo un integrante de la Corte Suprema, Horacio Rosatti, dijo tácitamente que correspondía algo tan elemental como que Stornelli se presente ante el juez que lo citó.

En la resolución de este viernes, Ramos Padilla ordenó una convocatoria de Stornelli para el próximo viernes 31 a las 10 de la mañana. Es la quinta citación. Una nueva oportunidad que tiene el fiscal de terminar con su estado de rebeldía y ejercer su defensa en una nueva indagatoria.

La Cámara Federal de Mar del Plata dejó firme la rebeldía de Stornelli esta semana y en realidad criticó a Ramos Padilla porque fue demasiado blando con el fiscal. En otras palabras le dijo “mire, usted no debió notificar al procurador de que Stornelli no se presentó. Usted debió pedir directamente el desafuero y la remoción del fiscal”. Mientras el gobierno sugería –cada vez menos– que Ramos Padilla es parcial, la Cámara le dijo que fue demasiado contemplativo.

Ramos Padilla concretó este viernes la orden de la Cámara Federal. Stornelli está rebelde desde el 26 de marzo, es decir que este fin de semana cumple dos meses. No se escuchó una sola voz del Ejecutivo condenando su virtual fuga ante la convocatoria de un magistrado. Es más, las diputadas afectadas por la causa de Dolores, Elisa Carrió, Paula Oliveto, Mariana Zuvic, aducen que se trata de una ofensiva para afectar la causa de las fotocopias de los cuadernos, algo que no debería ocurrir si la causa fuera limpia: en el peor de los casos, saldría un fiscal y entraría otro. El problema es que la causa está plagada de extorsiones y coacciones, algo que se pudo concretar manteniendo ocultas –sin filmarlas como dice la ley– las declaraciones de los arrepentidos. Apretaron a los imputados, pero a escondidas. Y Stornelli lo hizo.

Lo cierto es que el protegido fiscal tiene ahora una semana para decidir, junto a su abogado Roberto Ribas, qué es lo que va a hacer. Sucede que está citado otra vez para el próximo viernes. En las ocho páginas redactadas por el magistrado, la citación es como un beneficio que le da al fiscal. Es la forma en la que le permitiría una salida a su estado de rebeldía, ya que si se presenta, se pone a derecho y finaliza la rebeldía.

El fiscal igual cuenta con la insólita protección de la coalición judicial–política–mediática que tiene una de sus sedes en Comodoro Py. El proceso de destitución no es inmediato. Es más, Casal ha hecho todo lo posible por dilatar, postergar y formar las comisiones que le permite la ley. En el interin, no hizo ni una declaración pública diciendo que le parecería adecuado que el fiscal cumpla con la citación como correspondería a todos los mortales. Esa protección es la que le permite al fiscal seguir su fuga. Y tal vez opte por continuar en ese camino, total Casal garantizará un jury que tarde y tarde.

El problema que tiene Stornelli es que las pruebas en su contra son demoledoras. Aparece involucrado con el falso abogado Marcelo D’Alessio en la extorsión a Pedro Etchebest, en la coacción al ex gerente de Pdvesa, Gonzalo Brusa Dovat; en el pedido de que se le hagan cámaras ocultas a dos abogados defensores en la causa de las fotocopias y, para redondear, en un espionaje ilegal al ex marido de su actual esposa, Christian Castañón. O sea, usó el aparato de inteligencia ilegal para cuestiones personales y, para colmo, hay un diálogo con D’Alessio en que el falso abogado propone ponerle droga a Castañon en una valija. Todas esas imputaciones, no son las únicas.

Con semejante carga acusatoria todo indica que será procesado, que es lo que Stornelli pretende esquivar. Se ve que no está dispuesto a recorrer el camino que muchísimos ciudadanos tienen que transitar: apelar, pelear en Cámara, en Casación y dar los pasos procesales de defensa habituales.

El mimado del poder tal vez suponga que puede seguir gambeteando y eludiendo las acusaciones por un tiempo más. Eso se verá en el camino al próximo viernes 31, a las 10.

Por Raúl Kollmann, en Página/12

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