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43 vidas arrebatadas: La violencia machista no da tregua y el Estado se retira

Desde el Observatorio “Ahora Que Sí Nos Ven”, revelamos una cifra que estremece: entre el 1 de enero y el 27 de febrero de 2026, contabilizamos 43 víctimas fatales de violencia de género. De este total, 35 fueron femicidios directos, 5 femicidios vinculados, 2 instigaciones al suicidio y 1 travesticidio.

Los números de la urgencia

La realidad es insostenible y los datos hablan por sí solos:

Un Estado que se retira

Mientras el Estado Nacional se retira de sus obligaciones y recorta derechos, nuestras vidas siguen expuestas a las peores formas de violencia machista. Nos matan por el solo hecho de ser mujeres, por placer, mientras se nos culpabiliza y se desoye el pedido de auxilio.

La gestión actual profundiza la precarización y utiliza medidas regresivas —como la mal llamada “Ley de Reforma Laboral”— que afectan desproporcionadamente a mujeres y diversidades. La invisibilización de las tareas de cuidado, junto a jornadas laborales extendidas y despidos arbitrarios, no hace más que cercenar nuestra autonomía económica, factor clave para escapar de los vínculos violentos.

La falla del sistema y la revictimización

Muchos de estos crímenes pudieron evitarse. El caso de Vanesa López (39) en Entre Ríos es emblemático: murió porque, cuando intentó denunciar, la respuesta policial fue un simple “volvé otro día”. Lo mismo ocurre en Santiago del Estero, donde la falta de recursos y el aislamiento de las provincias alejan a las víctimas del acceso a la justicia.

Además, denunciamos la violencia mediática: la espectacularización de los casos y el morbo —como la publicación de fotos de víctimas asesinadas— revictimizan y banalizan crímenes que deberían tratarse con absoluta responsabilidad. Exigimos la urgente implementación de la Ley Micaela en todos los medios de comunicación.

La situación en Jujuy

Si bien en nuestra provincia no se han registrado casos fatales en este primer bimestre de 2026, esto no implica que las violencias hayan cesado. Por el contrario, nos mantenemos en estado de alerta permanente, denunciando las situaciones de precarización que también atraviesan nuestras vecinas y compañeras. La falta de femicidios locales no nos hace ajenas a una problemática nacional que nos exige organización y una red de cuidado cada vez más fuerte.

Los femicidios son solo la punta del iceberg de una violencia estructural que este gobierno no solo ignora, sino que incentiva.

Este 8 de marzo, volvemos a PARAR. Por nuestras vidas, nuestra dignidad y nuestra libertad.

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