8M: “… Acá sentí el más fuerte frío de los muros y el más profundo amor de mis compañeras …”

Por Eva Arroyo

Las mujeres de los ´60 y ´70 fueron trasgresoras en todos los sentidos, rompedoras de “moldes”, salieron insurrectas a la vida política y sexual, sus presencias interpelaron todas las revoluciones de esas décadas.  Vuelta la democracia, muchas de ellas regresaron a la vida pública incorporándose a diversos espacios políticos.

Durante los años de plomo, estas desobediencias las pondrían en la mira de los sostenedores de “Dios, Patria y Hogar”, el castigo a tal atrevimiento se haría sentir en sus cuerpos. Las sobrevivientes y las desparecidas que sufrieron el confinamiento, por el solo hecho de ser mujer las ponía en un lugar de extrema vulnerabilidad, distinto al de la víctima masculina, la existencia de una relación de poder dominada por represores hombres, hizo que los cuerpos de la mujer fueran objetos posibles de ser disputado y apropiado.

Ángela Davis, en su trabajo sobre otro período histórico dice que; la lógica de la guerra, relacionada con el hacer militar, estaba implicada con los valores y la experiencia masculina. Por ende, la violación fue una manera de poner a la mujer en su lugar, acallar su rebeldía y mostrarle el lugar que ocupaba, su feminidad esencial y su rol inalterable. La violación como arma de represión fue practicada en otros episodios bélicos recientes (ex Yugoslavia, Ruanda) lo cual muestra su efectividad como herramienta de “terrorismo de masas”.

Los delitos contra la integridad sexual fue una de las modalidades de represión más silenciadas de la última dictadura militar en Argentina. Con el proceso de los juicios penales y el avance de los derechos humanos de las mujeres, entre otras cosas, es que pudieron, no todas, en algún sentido, romper con la barrera de los silencios sociales. Así lo fueron demostrando nuestras compañeras, con entereza y valentía en sus testimoniales. Ellas son nuestro ejemplo. En este, el 6to juicios por delitos de lesa humanidad que se está desarrollando en nuestra provincia, será la primera vez que se condene a los genocidas por delitos sexuales.

Durante la última dictadura militar, alrededor de un 30% a nivel nacional y un 15% en nuestra provincia, los secuestro y detenciones ilegales estuvieron destinadas a las mujeres. Estos datos surgen de los registros tomados de los libros del penal de Gorriti entre el periodo del 1974 y 1977, libros que no se conservaron en su totalidad, se estima que por la cárcel del Buen Pastor y ese penal pasaron alrededor de un centenar de mujeres.  A este número habría que sumarle las que solo pasaron por los centros clandestinos de detención (CCD) como; Guerrero, Comando Radioeléctrico, Secciona 9na de San Pedro, Delegación de Policía Federal en Jujuy, entre otros, de las que no hubo registro alguno de su detención o fueron destruidos. Las que se estima fueron otras 50 más.

De todas estas mujeres, de 10 hay denuncia de que fueron secuestradas en nuestra provincia y aún permanecen desparecidas. Solo de una de ellas se recuperaron sus restos. Además, 6 jujeñas fueron secuestradas en otras provincias. Tratare de hacer una breve reseña de las 16

María del Carmen Alonso, tenía una hija que se llama Elia y un hijo de nombre Roberto, nacida en Jujuy, era arquitecta, se radico en la provincia de Salta allí fue designada por el Gobernador Ragone como Secretaria de Obras Públicas. Tenía 38 años cuando fue detenida en mayo de 1975 y alojada en el penal de Villa Las Rosas de esa ciudad.

El 6 de julio de 1976, el entonces coronel Carlos Alberto Mulhall remitió al Director de Institutos Penales listado con los nombres de 11 detenidas, para que sean preparadas para su traslado, entre ellas María del Carmen. Supuestamente, el destino era la ciudad de Tucumán. A medio camino, en el paraje de Palomitas, nombre que tomaría la masacre con el trascurrir del tiempo, ordenan a las detenidas bajar de los vehículos, a unos 200 metros de la ruta son fusiladas, luego montaron una falsa fuga y enfrentamiento, así se dio a conocer el hecho en aquellos años.

Pero los juicios de los últimos años en contra los genocidas sacaron a la luz la verdad, verdad que los familiares de la victimas sabían, habían sido asesinadas a sangre fría. A la familia de María del Carmen Alonso le entregaron el cajón cerrado con el cuerpo. El 23 de diciembre de 2010, la Justicia salteña condenó a prisión perpetua a los genocidas responsables de la «Masacre de Palomitas».

Dominga Álvarez tenía 36 años, nació en San Salvador de Jujuy, era Maestra Normal Nacional, trabajaba en la Escuela Nacional Nº 86 “El Sunchal”, Dpto. El Carmen. Formaba parte del gremio de docentes de escuelas nacionales. Tiene dos hijos y una hija, Raúl, Jorge y Claudia. Fue secuestrada de su domicilio, conducida al CCD Comando Radioeléctrico de la Central de Policía, de allí al penal de Gorriti. Claudia, su hija, fue secuestrada junto a Dominga, pasó una noche en el CCD Comando Radioeléctrico, luego fue liberada.

Claudia, pudo visitar a su madre en un par de oportunidades, la vio en muy malas condiciones. Su madre le contó que una patota del ejército iba todas las noches a torturar a los detenidos que estaban en ese lugar.

El cuerpo de Dominga fue enterrado clandestinamente, en un predio del Ejército (polígono de tiro), lo encontraron en julio de ese año dos niños que andaban por esa zona. Lo levantó la Policía de la Provincia y Bomberos, lo trasladaron a la morgue del Hospital Pablo Soria y de allí al cementerio de Yala.

En enero de 1984, ante una denuncia, se llevó a cabo la excavación de varias sepulturas, de allí se rescataron los restos de Dominga, Roberto Oglieti, María Amarú Luque y Rodolfo Usinger pareja de María Amarú, estos tres últimos, víctimas de la masacre de Palomitas. Fue el único cuerpo que fue identificado de las víctimas del terrorismo de Estado en Jujuy.

Susana Cristina Ávila, tenía 31 años, era Maestra Nacional Normal y estaba estudiando psicología. Fue detenida ilegalmente en abril de 1975 en la ciudad de Córdoba y alojada en la cárcel del Buen Pastor de esa ciudad.  El día 24 de mayo de ese año, en plena intervención federal de la provincia, 26 mujeres, todas ellas presas políticas, se fugaron de ese presidio. Luego de la fuga, Susana decidió viajar a la provincia de Buenos Aires, desde allí, en junio de 1976, le escribió una carta su madre pidiéndole ropa, en ese intercambio de noticias quedaron en encontrarse en esa ciudad el 14 de julio de ese año, Susana nunca asistió a la cita y desde entonces no se tuvo noticia alguna de ella.

Sonia Alicia Blesa, tenía 33 años, licenciada en letras, nació en San Pedro de Jujuy. Apresada unos meses antes, al igual que Susana, se fugó de la cárcel del Buen Pastor el 24 de mayo de 1975. Luego de la fuga y debido a la persecución se trasladó a la provincia de Buenos Aires. Fue secuestrada el 15 de mayo de 1977 junto a su esposo y su hija Diana en la Localidad de San Justo partido de La Matanza.  Diana pudo reunirse con su familia después de una intensa búsqueda 7 meses, Sonia aún permanece desparecida la igual que su pareja.

Mariana Haydee Cisneros, nació en Capital Federal, tenía 21 años. Junto a su familia se había traslado a Catamarca y de allí, junto a su hermano a estudiar a Tucumán.

Fue secuestrada en la vía pública a primera hora de la mañana del 1º de junio de 1977 junto a su novio René Humberto Cruz, ambos estaban transitoriamente en Jujuy en la casa de la madre de este último. Mariana, junto a René, fue trasladada a seccional 1ra de la policía de la provincia de Jujuy en la calle Arenales, allí se la vio por última vez.

Ana María Espejo, nació en Dpto de El Carmen Jujuy, licencia en letras, tenía 33 años, trabajaba como docente en la escuela Gabriela Mistral. Delegada docente de la Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba. Fue secuestrada junto a una amiga la medianoche del 7 de junio de 1976 de su casa en la ciudad de Córdoba. Permaneció cautiva en el Centro Clandestino de Detención Tortura y Exterminio «La Perla».

Eva Delicia Garrido tenía una hija llamada Sonia y un hijo llamado Pedro, fue detenida por primera el 25 de marzo de 1976 en San Pedro de Jujuy, alojada en la Comisaría 9ª de esa ciudad, luego conducida al penal de Villa Gorriti. En el mes de octubre del mismo año se realiza un traslado masivo de mujeres desde el penal de Gorriti hacia la cárcel de Villa Devoto en la Provincia de Buenos Aires, Eva integraba ese grupo de presas, permanece allí hasta el 24 de mayo de 1977 cuando recupera la libertad.  Regresa a San Pedro y el 25 de julio de 1977 secuestrada nuevamente, conducida al CCD (Centro Clandestino de Detención) Comando Radioeléctrico ubicado en la jefatura de policía de la provincia en donde es identificada el día 2 de agosto de 1977 según consta en el prontuario policial, esa es la última información que se tiene de Eva. Su hermano Saturnino también permanece detenido desaparecido.

Telésfora Lida Gómez, nació en la ciudad de San Pedro de Jujuy, tenía 41 años, estaba radicada en la ciudad de Salta.  Fue secuestrada en esa ciudad, sacada de su domicilio el 9 de septiembre de 1976 su hijo Alfredo Isidro Colqui.

Silvana Parrile, tenía 23 años, nacida en Capital Federal, estudiaba para ser maestra primaria en el la Escuela Normal 4 “Estanislao Ceballos” de la Ciudad de Buenos Aires y era delegada en el cuerpo de Delegados de la Escuela. Fue secuestrada junto a su esposo Ricardo Salinas (tucumano) el 7 de enero de 1977 en ciudad de San Salvador de Jujuy. Se habían casado en enero de 1976 y habitaban en el Barrio de Mataderos. En el mes de diciembre de 1976 viajaron hacia Tucumán, con motivo de compromisos familiares que tenía Ricardo. Después de pasar por Tucumán, tenían planeado pasar por Salta y Jujuy. El sueño de ambos era establecerse en alguna de las provincias del NOA. Debían regresar el 6 de enero a su casa, pero nunca lo hicieron.

Permaneció el CCD Comando Radioeléctrico por el lapso de ocho días, luego es separada de esposo y ambos confinados en el penal de Gorriti.

A mediados de enero, mientras Silvana estaba en el penal, la familia Parrile recibió en su casa una carta de Silvana donde contaba lo sucedido. El sobre estaba escrito con una letra diferente de la de Silvana, les pedía expresamente a los destinatarios de la misiva que luego de leerla la destruyeran para no comprometer a quién la había ayudado a mandarla. Lamentablemente, eso hicieron.

El 20 de enero a las 20:45, la pareja es entregada a un oficial de, “se entregó al cabo 1ro Erasmo Mendoza, del centro de operaciones policiales. A los Detenidos ADPEN Silvana Parrile de Salinas, y Ricardo Luis Salinas con toda su pertenencia”. El destino seria la provincia de Tucumán, la pareja fue vista en febrero de ese año en el Centro Clandestino “La Jefatura” de Tucumán. El sueño de ambos era vivir en el interior del país donde ella el trabajaría de maestra rural y él de carpintero. Los restos de Ricardo fueron identificados en septiembre de 2012, habían sido inhumado en una fosa común en el centro clandestino de ex Arsenal, un predio del ejército tucumano.

Laura Gladys Romero, tenía 19 años, nació en La Quiaca, provincia de Jujuy, estaba embarazada de 4 meses.  Fue secuestrada el 9 de abril de 1976 en el domicilio junto a su pareja Luis Guillermo (chileno), en el barrio de La Boca, ciudad de Buenos Aires.

En el marco de la misma Iniciativa el EAAF logró identificar los restos de Laura, “el 22 de abril de 1976 apareció el cuerpo de una mujer en la costa uruguaya, en la Barra de la Laguna de Rocha, a 14 kilómetros de La Paloma. Del cuerpo se pudieron extraer impresiones digitales y fue inhumado como NN en el cementerio. Allí se enterró a su compañero Luis, también como NN. Gracias al trabajo del EEAF ambos fueron identificados”, y habrían sido asesinados en unos de los llamados “Vuelos de la muerte”. El embarazo no llegó a término.

María Alicia del Valle Ranzoni, tenía 33 años, nació en San Salvador de Jujuy, era maestra, trabajaba en la Escuela Martín Miguel de Güemes de El Talar, Dpto. de Santa Bárbara.

Fue secuestrada de la escuela donde estaba trabajando, alojada en la Comisaría de Yuto, de allí la llevaron al CCD Comando Radioeléctrico de la Central de Policía, luego trasladada al penal de donde fue sacada “en comisión”. Luego de producirse el “traslado” final, cuando las celadoras del penal pasaban frente a la celda que había ocupado se persignaban, pero sus creencias no evitaron la rapiña, entre ellas se peleaban por apropiarse de las cosas de Alicia que habían quedado en el calabozo que ella ocupó.

Teresa Sarrica, mamá de una niña, nació en Sal Salvador de Jujuy, tenía 40 años, sindicalista, secretaria de hacienda del gremio telefónico FOETRA. Fue secuestrada el 13 de mayo de 1977 junto a su pareja Máximo Tell en vía pública. Alrededor de las 21:30, una vez culminadas las actividades gremiales, emprendió viaje junto a su pareja y una compañera hacia la casa de ambos. La primera parada fue en el domicilio de la compañera, que estaba a unas 15 cuadras del destino final, allí dejaron a la mujer, en trayecto desde ese lugar a su domicilio fue secuestrada la pareja. Nunca más se supo nada de ambos.

Silvana Inés Urdanpilleta, tenía 28 años, era Maestra Normal Nacional, también hizo hasta 4to año de medicina en Córdoba, nació en Sam pedro de Jujuy: Fue detenida por primera vez en 1971, y en 1972 por segunda vez, liberada con la amnistía de Campora. Su madre Inés también sufrió la cárcel. Fue secuestrada el 12 de abril de 1975, se presentó a una “cita” en el barrio de Chacarita, Capital Federal, desde ese momento no se supo más nada de ella.

Juana Torres Cabrera tenía 22 años, nació en Metán, Provincia de Salta, era taqui-dactilógrafa, tiene una hija, Laura. En el momento del secuestro la niña tenía 1 año, su pareja, Mario López, había sido detenido en junio de 1975. Fue secuestrada de su domicilio, de allí la llevaron al CCD Comando Radioeléctrico de la Central de Policía, luego la trasladaron al penal de donde fue sacada “en comisión”.

Juana tenía claro su destino, mientras estuvo en el penal de Villa Gorriti le entregó una cadenita a otra presa, el encargo fue… “Para mi hija, para cuando sea grande”.

Cuando secuestran a Juana, Laura estaba internada en el hospital de niños, por problemas respiratorios. Casi 7 meses después pudo ser recuperada por su abuelo, recién en 1982 pudo reencontrase con su padre, año en que él recuperó la libertad.

Carmen Rosa Vilte, tenía 30 años, nacida en la ciudad de Córdoba, era psicóloga, trabajaba en subsecretaría de promoción y asistencia a la comunidad (Secretaria Asuntos Sociales) y como profesora de la Escuela Normal Superior “Juan Ignacio Gorriti”. Fue secuestrada junto a su esposo Cesar Hugo Loker, la pareja tiene una hija de nombre Inés y un hijo de nombre Ramiro, que al momento del hecho tenían dos y un año respectivamente.

El 24 de mayo de 1976, durante la noche, cuando la familia se disponía a descansar golpearon la puerta de la vivienda,  Carmen Rosa fue a atender y en ese momento se escucha que alguien da la orden de que le tapen la boca, y la sacan de la vivienda, inmediatamente ingresan a la casa dos sujetos armados ingresan a la habitación donde estaba Hugo Cesar, le ordenan que salga, obedeció sin oponer resistencia, al retirarse ambos hombres de la vivienda, cerraron la puerta principal con llave dejándola encerrada a la madre de Carmen con los dos niños en la vivienda. Desde ese momento ambas están desparecidas.

Marina Leticia Vilte, tenía 38 años cuando la secuestran, dirigente sindical, nacida en San Salvador de Jujuy, era maestra de la escuela Normal Nacional. Ocupó el cargo de Secretaria Gral. por tres periodos consecutivos en la Asociación de Educadores Provinciales (ADEP). Fundadora de Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA), donde fue designada secretaria adjunta. El 24 de marzo de 1976 Marina es apresada por primera vez y liberada después de un mes. Ya en libertad regresó a ADEP y el 31 de diciembre es secuestrada de su domicilio de San Salvador de Jujuy junto a su hermana Selva quien sobrevive a y es liberada a las afueras de la ciudad, de Marina nunca se supo más nada.

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