La Confederación General del Trabajo (CGT) puso en marcha una ofensiva política para bloquear la reforma laboral que el Senado tratará a partir del 11 de febrero. El plan consiste en una gira por el interior para presionar a los mandatarios provinciales y asegurar que sus legisladores rechacen el proyecto oficialista.
Córdoba, el primer destino
Este martes, la cúpula sindical se reunirá con el gobernador cordobés Martín Llaryora. El mandatario ya adelantó su postura: si bien acepta discutir modernizaciones laborales para PyMEs, advirtió que no retrocederá «ni un milímetro» en los derechos de los trabajadores.
Eje del conflicto y «venganza» sindical
El itinerario original incluía escalas en el NOA, pero la central obrera denunció que los gobernadores Gustavo Sáenz (Salta), Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Raúl Jalil (Catamarca) se muestran renuentes a recibirlos.
Ante esta falta de respuesta, sectores de la CGT ya advierten con represalias: “Vamos a hacer todo lo posible para que en esas provincias aumente la conflictividad sindical”, aseguraron fuentes gremiales.
Los tres frentes de la negociación
Mientras intentan influir en las provincias, los líderes sindicales mantienen contactos reservados en Buenos Aires con tres sectores del oficialismo:
- Santiago Caputo (Asesor presidencial).
- Martín y Lule Menem, junto a Diego Santilli.
- Patricia Bullrich, desde la comisión técnica del Senado.
El ala dura no espera
En paralelo a la estrategia de la CGT, gremios del ala dura y las dos CTA ya lanzaron su propio plan de lucha. Confirmaron movilizaciones en Córdoba (5 de febrero) y Rosario (10 de febrero), además de paros nacionales para el día en que se debata la ley.
El objetivo final del sindicalismo es dilatar el tratamiento para que la reforma pase a sesiones ordinarias en marzo, apostando al desgaste político del Gobierno.
El Submarino Jujuy Noticias de Jujuy, Argentina y el mundo
