Tras el parate del fin de semana largo, el oficialismo sale desesperado a recuperar la iniciativa política. El objetivo es claro: reactivar el Congreso Nacional a partir de la próxima semana para desviar la atención del crecimiento patrimonial de Manuel Adorni y las revelaciones del caso Libra que salpican directamente a los hermanos Milei.
La estrategia consiste en forzar dos sesiones consecutivas entre el miércoles y el jueves. En Diputados, la prioridad es la polémica reforma de la Ley de Glaciares, mientras que en el Senado el foco está puesto en el ingreso de pliegos para cubrir 60 vacantes de jueces y fiscales, un movimiento que busca aceitar los vínculos con la denominada familia judicial.
En la Cámara baja, el martes arrancará con un plenario de comisiones donde expondrán los gobernadores de la Mesa del Cobre. El oficialismo pretende cerrar la ronda de consultas ese mismo día y emitir dictamen para bajar al recinto el miércoles. Sin embargo, la oposición ya prepara el reclamo por las audiencias públicas: denuncian que solo pudieron exponer 400 personas de las 100 mil anotadas para debatir la entrega de recursos naturales en zonas críticas.
Por el lado del Senado, el apuro del Ejecutivo por cubrir 60 de las 300 vacantes judiciales deja nombres que hacen ruido. Entre los pliegos enviados figura Emilio Rosatti, hijo del presidente de la Corte Suprema, y María Julia Sosa, secretaria del juzgado de Julián Ercolini, magistrado recordado por el viaje a Lago Escondido y las causas contra el kirchnerismo.
Pese al intento de imponer una agenda legislativa de «normalidad», los pasillos del Parlamento arden. Las sesiones estarán inevitablemente atravesadas por los cuestionamientos sobre el patrimonio del jefe de Gabinete y las novedades del caso Libra, temas que el Gobierno intenta enterrar bajo una montaña de expedientes y acuerdos mineros.
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