Foto: EFE

Bolivia bajo asedio: 14 días de bloqueos, crisis económica y un gobierno en jaque

La Paz y los principales ejes viales de Bolivia cumplen ya dos semanas de una huelga indefinida que mantiene al país en una situación de extrema tensión.

Desde inicios de mayo, obreros, campesinos, maestros, indígenas y transportistas bloquearon distintas carreteras para exigir aumentos salariales, estabilización de la economía, la no privatización de empresas e incluso la renuncia del mandatario.

Lo que comenzó como una serie de demandas sectoriales ha escalado hasta convertirse en un movimiento masivo que exige la renuncia del presidente centroderechista Rodrigo Paz, quien apenas cumplió seis meses de gestión el pasado 8 de mayo.

El fracaso del Corredor Humanitario

Durante la madrugada de este sábado, el Gobierno lanzó el operativo Corredor Humanitario, movilizando a miles de policías y militares para liberar los accesos a La Paz y El Alto.

Aunque las autoridades inicialmente calificaron la operación como un éxito al permitir el ingreso de un centenar de cisternas con combustible, la realidad en las carreteras es distinta. Tras el repliegue de las fuerzas del orden –ordenado para evitar mayores incidentes–, los manifestantes reinstalaron los piquetes.

Este domingo, la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) reportó al menos 15 puntos de bloqueo activos que mantienen aislada a la sede de gobierno.

El origen de la furia

La estabilidad del gobierno de Rodrigo Paz se quebró tras la implementación de un agresivo programa económico denominado “Capitalismo para todos”, que incluyó la reducción del 30% del gasto público y la eliminación de subsidios a los combustibles.

A esto se sumó una crisis de combustibles, cuando el uso de gasolina de mala calidad dañó más de 5000 vehículos, generando protestas masivas del sector transporte.

Las protestas se iniciaron además en rechazo a la Ley 1720, una norma agraria rechazada por indígenas de la Amazonía y campesinos por considerarla inconstitucional. Aunque Paz la abrogó el pasado 13 de mayo, la medida no logró frenar las protestas, que ahora apuntan directamente a su dimisión.

Por otro lado, la Central Obrera Boliviana (COB), liderada por Mario Argollo, exige un incremento salarial del 20%, demanda que el Ejecutivo considera inviable debido a la crisis económica.

Acusaciones y el factor Evo

El conflicto ha tomado un cariz político profundo. El vocero presidencial, José Luis Gálvez, denunció un «plan macabro» para derrocar al presidente, que describió como financiado por el narcotráfico y operado desde el Chapare por el expresidente Evo Morales.

Por su parte, Morales, quien enfrenta una orden de captura por un proceso de trata y tráfico que califica de «persecución política», ha respondido recordando los vínculos históricos de la familia Paz Zamora con el narcotráfico en la década de los 90.

Actualmente, una marcha de seguidores de Morales avanza por el altiplano y tiene previsto arribar a La Paz este lunes para masificar la exigencia de renuncia del mandatario.

Saldo humanitario y económico

Las consecuencias de las dos semanas de paralización son críticas. Las medidas de protesta ocasionan desabastecimiento de alimentos, combustibles e insumos médicos.

Se han confirmado al menos tres muertes de personas que no pudieron recibir atención médica oportuna debido a los bloqueos en las rutas.

La Cámara Nacional de Comercio estima daños por 500 millones de dólares, mientras el sector turismo pierde entre 35 y 40 millones de bolivianos cada día.

El desabastecimiento provoca en los mercados de La Paz una escalada de precios en alimentos básicos como pollo y huevos. Ante esta situación, el gobierno argentino envió un avión Hércules C-130 para establecer un «corredor aéreo» de suministros esenciales, una acción que el presidente Paz agradeció directamente a su par Javier Milei.

Cómo sigue

La Defensoría del Pueblo ha informado que los últimos operativos dejaron entre 47 y 57 detenidos y varios heridos con traumas oculares.

Mientras el Gobierno convoca a un diálogo para este domingo en la Casa Grande del Pueblo, los sectores movilizados mantienen su postura intransigente.

Con la llegada de la marcha «evista» este lunes y la persistencia de los bloqueos de la COB y campesinos aimaras, Bolivia atraviesa sus horas más inciertas desde el cambio de mando en 2025.

Ver también

Se viene la Semana de los Museos en Jujuy

El patrimonio histórico, cultural y arqueológico de la provincia se pondrá al alcance de todos a partir de este martes.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.