Ni Una Menos en Jujuy. Archivo

El uso político de las estadísticas: La baja de femicidios no valida el ajuste en género

Por Gabriela Tijman. En las vísperas de una nueva jornada de movilización del 3 de junio, la Oficina de la Mujer (OM) de la Corte Suprema de Justicia de la Nación presentó su informe anual correspondiente al período 2025. El dato central del relevamiento oficial muestra que, a nivel nacional, la cantidad de asesinatos por motivos de género descendió de 228 casos en 2024 a 200 en 2025, lo que representa una disminución del 12,3%.

Esta variación a la baja no se distribuye de manera uniforme en todo el territorio, sino que encuentra su principal explicación en el comportamiento estadístico de jurisdicciones específicas, en particular la provincia de Buenos Aires, donde los femicidios disminuyeron de 98 a 78 en el último año. Debido al peso proporcional de ese distrito en el padrón poblacional y en la estadística consolidada del país, una reducción de 20 casos en su territorio impacta de manera directa en el indicador global de la República Argentina.

La narrativa oficial

Apenas difundidas las cifras de la Corte Suprema, el Gobierno nacional buscó capitalizar políticamente la tendencia a la baja y atribuirla a su propio modelo de gestión y seguridad.

A través de un mensaje en sus redes sociales, la senadora libertaria y exministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, se expresó en términos ideológicos para validar el desmantelamiento de las políticas de género tradicionales: «Mejor que decir, es hacer. Mejor que llenar el Estado de estructuras multimillonarias inútiles, es tener decisión para proteger a las mujeres. Por segundo año consecutivo, Argentina logró bajar un 12,3% los femicidios. No es politiquería barata del feminismo berreta. Es Ley y Orden».

Esta postura busca instalar en la opinión pública la idea de que la desfinanciación de los organismos y programas dedicados a las problemáticas de género no debilitó la protección de las mujeres, sino que, por el contrario, la volvió más eficiente a través de una lógica estrictamente punitiva y policial.

Sin embargo, al confrontar este discurso con la letra chica de las estadísticas provinciales, el origen real de los datos y las variables del territorio, el argumento de «Ley y Orden» pierde sustento metodológico.

Sobre este punto, la actual ministra de Mujeres de la provincia de Buenos Aires, posteó en su cuenta de X una respuesta a Bullrich: «Deje de engañar a la población con interpretaciones ideológicas sin sustento en la realidad», afirmó.

La funcionaria puso el foco en que su distrito, que representa casi el 40% de los datos a nivel federal, es uno de los que registraron las caídas más significativas en la cantidad de femicidios, para remarcar más adelante que en la PBA «la garantía de estos derechos es política de Estado, y desde allí fortalecemos la Línea 144, los dispositivos en casos de alto riesgo, la prevención y la formación especializada, la institucionalidad y el trabajo articulado interpoderes».

«A pesar de que el gobierno nacional abandonó y desfinanció todas las políticas de género, con el apoyo de ONU Mujeres y PNUD sostuvimos un ámbito de articulación con los mecanismos de género de las provincias, porque somos las que acompañamos y trabajamos para garantizar el abordaje de las violencias de género y el acceso a la justicia de las mujeres y diversidades», señaló Díaz.

Políticas públicas sostenidas

Para analizar seriamente un fenómeno de esta complejidad, es clave considerar que una política pública aplicada a problemáticas socioculturales no produce resultados inmediatos, ni siquiera a lo largo de algunos meses, sino que funciona y derrama en el tiempo. Las construcciones de género y las violencias arraigadas no se transforman por decreto ni por la impronta de una gestión de turno.

Por lo tanto, la caída de la cantidad de femicidios en el mediano plazo puede ser fruto de todo lo que se hizo durante la década anterior en materia de información, difusión de derechos y capacitación masiva.

En este sentido, adquiere un rol estratégico el trabajo sostenido con adolescentes y jóvenes a través de herramientas clave como la educación sexual integral (ESI), que ha permitido a las nuevas generaciones identificar señales tempranas de violencia, noviazgos violentos y asimetrías de poder mucho antes de que se consoliden conductas criminales fatales.

El descenso actual, entonces, se puede explicar también por la persistencia de esa red social y educativa, y no precisamente por el reciente desmantelamiento de sus estructuras.

«Es legítimo preguntarnos cuánta incidencia tienen en este número las políticas públicas que estuvieron vigentes hasta hace dos años -advirtió la comunicadora feminista de Jujuy Teresa Jordán-, las acciones que con mucho esfuerzo siguen llevando adelante algunas provincias y municipios del país, y el trabajo sostenido de las organizaciones sociales y el movimiento feminista».

En declaraciones a El Submarino, Jordán planteó que es necesario considerar que desde la primera movilización con la consigna Ni Una Menos, en 2015, «se fue generando sentido y construyendo un discurso público que fue modificando la manera de pensar y abordar la problemática, creando consensos que antes no estaban».

En conclusión, la reducción del número absoluto de femicidios durante 2025 muestra la efectividad de los procesos acumulados de concientización, prevención temprana y educación sexual integral desarrollados durante años. Sin embargo, interpretar de manera simplista estos números para justificar el desmantelamiento de las herramientas de prevención del Estado o atribuirlos a una política de «Ley y Orden», desprotege a las víctimas.

Para Jordán, «el gobierno busca crear un contrasentido, porque levantan este dato de la baja de femicidios para decir que no hace falta la política pública de género, ni que hace falta el feminismo, y que se logró revertir esto con mano dura».

A esta cuestión, la activista responde: «Pero no ahondan en específico en cuáles serían las medidas que ellos tomaron para que este número se modifique, y la realidad es que justamente ellos no creen que existan los femicidios, no creen que el asesinato de mujeres en mano de los hombres esté vinculado con cuestiones de género, con el funcionamiento del sistema patriarcal, que es inherente al capitalismo».

La situación actual

La abogada feminista Mariana Vargas comentó a El Submarino que el dato de la OM «se puede analizar como algo positivo, porque hemos avanzado mucho con la legislación, con las medidas cautelares», pero señaló que en la provincia de Jujuy, a diferencia de las estadísticas nacionales, el número de femicidios aumentó.

Y de cara al futuro, aventuró: «El problema es que hoy se está retrocediendo en el sistema de protección que justamente tenía que hacer bajar los números».

De acuerdo a su experiencia en el ámbito judicial, Vargas señaló: «Hoy no se está imputando por abuso sexual si no hay prueba de que la mujer se resistió al ataque, cuando en realidad el no consentimiento no siempre implica que haya una resistencia y se ponga en riesgo la vida».

Por otro lado, reveló que «las medidas cautelares no están siendo eficientes desde un primer momento» porque ante una denuncia de violencia de género la justicia está ordenando medidas más leves, como abstenerse de realizar «actos molestos», para después investigar y, en todo caso, disponer medidas más importantes como restricciones o exclusiones de hogar. «No en todos los casos, pero sí estamos viendo esto», aclaró.

«Por eso es tan importante la batalla que estamos dando contra la operación de las falsas denuncias», afirmó la abogada en referencia al proyecto de ley de la diputada nacional Carolina Losada y una iniciativa de la diputada provincial Daniela Vélez en Jujuy que va en un sentido similar.

Vargas enfatizó: «Esa es una batalla que hoy estamos dando con todo el movimiento de mujeres y disidencias. Nos estamos uniendo y es muy importante para no retroceder y para volver a recomponer, porque esto ha avanzado y ha permeado en los tres poderes del Estado, cuando los índices indican, incluso los de la Corte, que el índice de las falsas denuncias es menor al uno por ciento».

Y remarcó: «Habrá que ver qué pasa con los datos futuros, porque hoy estamos viendo que bajó la cantidad de femicidios en un año, y no sabemos si va a volver a subir. Ojalá siga descendiendo, pero va a ser muy difícil», y vaticinó: «Me parece que la situación se va a agravar».

Por su parte, y más allá de los números, Teresa Jordán reflexionó: «Así sea una sola víctima de femicidio, es un horror. Siempre es un horror».

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