Por El Submarino Jujuy. Luego de 26 años, el pacto se firmó en un escenario global fragmentado. Entre la apertura de mercados y el riesgo de una «reprimarización» de la economía, Jujuy queda en el centro del debate por sus recursos estratégicos.
Lo que durante casi tres décadas fue un «borrador eterno» hoy es una realidad jurídica. La firma del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) no es solo un hecho comercial; es un movimiento geopolítico de alto impacto. En un mundo que vira hacia el proteccionismo, esta alianza busca consolidar un bloque transatlántico que represente el 25% del PBI mundial.
Entre la oportunidad y la vulnerabilidad
Desde lo político, el acuerdo llega en un momento de intensas discusiones sobre el rol de Argentina en el mundo. Para los sectores aperturistas, es la «vuelta al mundo» y la disciplina fiscal necesaria para competir. Para los sectores industriales y el sindicalismo, el pacto despierta fantasmas: el temor a que el país se consolide únicamente como proveedor de materias primas (litio, alimentos, energía) a cambio de importar bienes industriales con alto valor agregado desde Europa.
El capítulo ambiental fue el último gran escollo. La UE impuso normativas estrictas de «deforestación cero», lo que obligará a las provincias del NOA a una trazabilidad absoluta de sus tierras, bajo riesgo de quedar fuera del mercado europeo.
El impacto en el Norte: ¿Qué pasa con el Azúcar y el Tabaco?
Para las dos columnas históricas de la economía jujeña, el acuerdo trae letras chicas que deben leerse con atención:
- Azúcar: Históricamente, el azúcar ha sido un «sector sensible». En este acuerdo, la UE mantiene cuotas de importación protegidas, pero abre una ventana para el bioetanol. La clave para los ingenios jujeños no estará tanto en el azúcar de mesa, sino en la posibilidad de exportar derivados industriales y energía verde, siempre y cuando se cumplan los estándares de sostenibilidad europeos.
- Tabaco: Es uno de los productos que más presión ha sentido por las regulaciones de salud en Europa. El acuerdo facilita el comercio, pero la tendencia de la UE es reducir el consumo. El desafío para el sector tabacalero local será aprovechar la baja de aranceles para captar nichos de alta calidad, mientras el Fondo Especial del Tabaco (FET) deberá orientarse a la reconversión y modernización tecnológica para no perder competitividad frente a otros productores globales.
Jujuy: ¿Socio estratégico o reserva de recursos?
La política local deberá mover sus fichas con rapidez. El acceso preferencial de Europa al litio jujeño es el principal interés del bloque europeo para su industria automotriz eléctrica. Aquí es donde la política provincial y nacional deberán negociar con fuerza: ¿se permitirá la exportación del mineral en bruto o se exigirá transferencia tecnológica para fabricar componentes en la región?
El acuerdo otorga plazos de adaptación, pero la «letra grande» ya está escrita. El desafío para Jujuy será que la integración no signifique una nueva forma de dependencia, sino una plataforma de salto hacia la modernización.

