El Monitor de Desempeño Industrial de la Unión Industrial Argentina reveló que el Índice MDI se ubicó en 43,5 puntos durante abril de 2026. Aunque el indicador mostró una mejora de 7 puntos porcentuales respecto al promedio del primer trimestre, desde el departamento estadístico de la central fabril aclararon que el repunte se debió principalmente a una baja base de comparación por el freno estacional de enero. En la comparación interanual frente a abril de 2025, la actividad desmejoró 2,2 puntos y, si se excluyen los meses de verano, representa el valor más bajo registrado desde abril de 2024.
El relevamiento expone un predominio de variables operativas negativas motivadas por la parálisis del consumo interno y las dificultades del comercio exterior. El 38% de los establecimientos industriales reportó mermas en sus niveles de fabricación, mientras que apenas un 21,1% logró incrementos. El parate comercial interno afectó al 45,5% de las firmas, en tanto que un 30,4% acusó bajas en sus niveles de exportación. Las consecuencias más severas del retroceso productivo impactaron sobre el segmento de las micro y pequeñas empresas.
Recortes de turnos, suspensiones y tensiones financieras
La persistente recesión sectorial continuó debilitando los indicadores sociolaborales, provocando que el 22,4% de las firmas redujera su dotación de personal, una cifra que afectó con mayor intensidad a las medianas y grandes estructuras. Con la intención de mitigar despidos masivos, el entramado fabril recurrió a la implementación de esquemas de flexibilización interna: un 35,1% de las empresas debió recortar los turnos de trabajo, un 21,3% apeló al adelantamiento de las vacaciones y un 14,3% optó por aplicar suspensiones directas de trabajadores.
La crisis económica también derivó en un severo estrangulamiento financiero por falta de liquidez en las tesorerías. El informe detalla que el 44,9% de las industrias admitió dificultades para cumplir de forma íntegra con al menos una de sus obligaciones mensuales, ya sean salarios, proveedores, compromisos bancarios, tarifas de servicios públicos o vencimientos impositivos. Esta situación forzó a más de un tercio de las compañías a incrementar sus niveles de endeudamiento a corto plazo o afrontar mayores costos financieros por intereses.
Las principales preocupaciones empresarias
Al evaluar los obstáculos actuales para el normal desarrollo de la actividad, la caída de la demanda interna se mantuvo al frente de las problemáticas con menciones en el 49,7% de los casos. En segundo lugar, se ubicó el aumento generalizado de costos operativos con el 21,3%, traccionado fundamentalmente por insumos nacionales y costos laborales. Asimismo, la dificultad para competir con productos importados se consolidó en la tercera posición con un 15,6%, marcando una incidencia significativamente superior a la registrada a fines del año 2024.

