La misión Artemis II, que busca llevar humanos a la órbita lunar después de más de 50 años, tuvo un arranque movido. A pocas horas del despegue, los astronautas tuvieron que lidiar con una falla en el flamante sistema de residuos de la cápsula Orion. Tras varias horas de trabajo con el control en tierra, el problema fue resuelto y el viaje continúa.
Un lujo de «ciencia ficción»
Aunque parezca un detalle menor, el Sistema Universal de Gestión de Residuos es una de las grandes innovaciones de esta nave. A diferencia de los astronautas de las misiones Apolo en los años 60 y 70, que debían usar bolsas para sus necesidades, los tripulantes de la Artemis II cuentan con un inodoro diseñado especialmente para la microgravedad.
«Somos afortunados de tener un baño con puerta en esta nave tan chica; es el único lugar donde podemos estar solos un momento», bromeó Jeremy Hansen, uno de los especialistas de la misión.
El susto del comienzo
El fallo saltó poco después del despegue desde Florida. Una luz de advertencia intermitente en el controlador del sistema puso en alerta a la tripulación. Tras una medianoche de diagnósticos y colaboración estrecha con Houston, lograron restablecer el funcionamiento normal.
Este inconveniente se sumó a otros pequeños fallos técnicos previos al lanzamiento, como alertas en el sistema de eyección y en el de destrucción de emergencia del cohete, todos solucionados a tiempo.
Hoja de ruta
La cápsula Orion orbitará la Tierra durante las próximas 24 horas para verificar que todos los sistemas de vida sean seguros. Si todo sigue bajo control, pondrá rumbo definitivo a la Luna. Se espera que la misión dure 10 días en total, concluyendo con un amerizaje en el océano Pacífico el próximo 10 de abril.
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