Sonia Cardozo es mamá de una alumna del Bachillerato 15. “La directora de la primaria dice que nuestros hijos son problemáticos ‒relató en diálogo con El Submarino‒, y me molesté mucho, porque ella no conoce a mi nena, no puede decir que es problemática”.
La escuela primaria Rocha Solórzano, que funciona en el turno tarde en el mismo edificio, se negó a ceder dos aulas que no ocupa, porque los padres de los alumnos no quieren que sus niños compartan el espacio con estudiantes secundarios.
Autoridades del Ministerio de Educación buscaron una salida intermedia, como separar los espacios usados por los más chicos y los adolescentes, pero ni así lograron despertar la solidaridad.
Cardozo explicó que la supervisora de la escuela se mostró comprensiva de la situación, pero les dijo a los padres de los adolescentes que no puede hacer nada “porque los padres de primaria amenazaron con encadenarse”.
“Con esta situación absurda los chicos no están asistiendo a clases, y nosotros estamos esperando una solución, porque son chicos de 13, 14, 15 años que están siendo perjudicados. Ellos no pueden ir al turno noche. Si a mi hija le pasa algo, hago responsables a las autoridades”, aseguró la mujer con firmeza y preocupación.
