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Bolivia: Tercer día de huelga y bloqueos para pedir la renuncia de Rodrigo Paz

Foto: Reuters

Bolivia entró en su tercera jornada de huelga general indefinida con el país paralizado. La exigencia en las calles es una sola: la renuncia del presidente neoliberal Rodrigo Paz, cuyo modelo enfrenta un rechazo que ya se siente en todo el territorio.

El Gobierno enfrenta desde hace varias semanas una escalada de conflictos que inició con demandas sectoriales, principalmente de maestros, transportistas y campesinos de la región amazónica, y que derivó en pedidos de renuncia del presidente por un rechazo general a las políticas de su administración.

Las principales carreteras del país están cortadas por los manifestantes, lo que mantiene desconectadas a las regiones y frena el movimiento de suministros.

Lo que comenzó como una columna de protesta se transformó en un fenómeno de masas. La marcha indígena que se dirige a la capital funciona como un imán social: en cada pueblo y aldea que atraviesa, el movimiento se nutre de nuevos grupos de campesinos y trabajadores que se suman a la caminata.

Esta columna no solo exige la renuncia de Paz, sino que representa un reclamo histórico contra las políticas de ajuste que afectan a las comunidades.

Los bloqueos se han concentrado en la región occidental del país, donde la Federación de Campesinos Túpac Katari instaló el 6 de mayo bloqueos “indefinidos” en carreteras de La Paz, a los que se sumó el respaldo de instituciones que históricamente han ejercido presión en la toma de decisiones gubernamentales como la Central Obrera Boliviana (COB), el movimiento indígena Ponchos Rojos y los mineros cooperativistas.

Las organizaciones han logrado un cerco efectivo sobre las ciudades. Todas las carreteras troncales que conectan el oriente con el occidente boliviano están bloqueadas, lo que ya empieza a generar preocupación por el suministro de combustibles y alimentos básicos. Los manifestantes han dejado claro que no levantarán las medidas de fuerza hasta que el presidente abandone el cargo.

Para el dirigente de la COB, Mario Argollo, la conflictividad social que enfrenta el Gobierno es “consecuencia de sus propios errores”. Entrevistado por el canal Unitel, Argollo señaló: “Ha tenido seis meses para solucionar los problemas del país y en vez de que se reconcilie, trabaje con las organizaciones sociales, con los sectores populares del país, se ha peleado”.

‘Conciencia social y bronca’

En paralelo, los seguidores del expresidente Evo Morales iniciaron el martes una marcha de 190 kilómetros hacia La Paz, en rechazo a la propuesta de modificación parcial de la Constitución Política del Estado que planteó el presidente Paz y para exigir que cesen los procesos judiciales contra su líder.

En un posteo en redes, Evo afirmó: «El gobierno y la derecha boliviana repiten desde hace tiempo que soy un cadáver político y que no tengo capacidad de movilizar a nadie. Sin embargo me siguen culpando de todos los problemas del país».

Y agregó: «Creen que los miles de bolivianos que están protestando, en las calles y caminos, obedecen a una sola persona. Los indignados están movidos por su conciencia social y su bronca contra un gobierno que desde el primer día traicionó a sus electores y a la patria».

El exmandatario describió: «Bolivia vive una rebelión de la gente que rebasó, inclusive, a sus dirigentes. Insultar, acusar sin pruebas, detener, encarcelar, criminalizar, reprimir, matar dirigentes, no resolverán la crisis. Mientras no se atiendan las demandas estructurales como combustible, comida, e inflación no se frenará la sublevación.»

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