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Cada vez más países limitan el acceso a redes sociales a niños y adolescentes

Por Pablo Esteban*. Aunque a veces pareciera que el uso del celular y de las redes sociales por parte de menores es un hecho irreversible en muchas sociedades, existen cada vez más países que alrededor del mundo identifican el problema y buscan combatirlo.

Básicamente, es tan imponente y vertiginosa la revolución de la comunicación y la información en la actualidad, que para muchos gobiernos es necesario limitar el acceso con el objetivo de resguardar la salud mental de niños y adolescentes.

La exposición a contenidos inapropiados, la facilidad para sostener interacciones inseguras con desconocidos y la recopilación de datos personales por parte de las plataformas, constituyen problemas sin solución a la fecha.

Violencia, pornografía, suicidio y apuestas: las redes funcionan como una ventana a un universo oscuro.

La infraestructura de las plataformas, desprovista de cualquier tipo de control y filtros, para colmo, genera adicción y consecuencias nefastas.

La ciencia cada vez acumula más evidencia que apunta a demostrar cómo el uso desmedido de los celulares por parte de los menores puede provocar alteraciones en el sueño, problemas de concentración y conductas adictivas, al tiempo que favorece condiciones de ansiedad y depresión.

Hasta el momento, las corporaciones que crearon y que administran las redes sociales de moda se han mostrado mucho más preocupadas por valorizar sus productos que por proteger la salud de sus usuarios. Los métodos de autorregulación que han puesto en marcha son endebles y no surtieron ningún efecto.

Bajo esta premisa, ahora son los Estados los que endurecen medidas e imponen restricciones.

El último en anunciar una regulación fue Emiratos Árabes Unidos que, a comienzos de semana, informó la prohibición de las redes sociales para los menores de 15 años, quienes no podrán crear, usar u operar cuentas personales. El gobierno le dio un plazo de un año a las compañías para que adecúen sus servicios.

Como siempre, el asunto es conocer cómo se garantizará que la medida se cumpla. Para que el mecanismo de control funcione no se pondrá en práctica el clásico –y poco fiable– método de autodeclarar la edad. Por el contrario, los usuarios emiraties deberán atravesar sólidas barreras de verificación de edad y comprobaciones de identidad digital.

Australia, a la vanguardia

Además de lo que pasó en EAU, existen otros ejemplos alrededor del mundo que marchan en la misma línea. Uno de los más preocupados por regular el uso del celular entre los más chicos es Australia.

En diciembre de 2025 volvió efectiva la prohibición del uso de las redes sociales para menores de 16 años. La medida fue pionera y fue creada con la intención de “reducir las presiones y los riesgos a las que los niños y niñas están expuestos” de manera constante en la arena digital.

Según estimaciones oficiales, 7 de cada 10 menores se expusieron en el último tiempo a material misógino, peleas y otras situaciones violentas, contenido que fomentaba desequilibrios alimentarios o incluso suicidios.

Así, se limitó el uso de Facebook, Instagram, Snapchat, Threads, TikTok, X, YouTube, Reddit y Kick, así como también avanzaron en restricciones para los videojuegos en línea.

Si las empresas que gestionan estas redes no adecúan sus controles, la pena impuesta por el gobierno australiano incluye multas de 50 millones de dólares.

Consulta en Reino Unido

También fue conocida internacionalmente la decisión que de manera reciente tomó Reino Unido, que decidió prohibir el uso de redes para menores de 16 años. La medida del gobierno británico se volvió efectiva luego de que una consulta pública con 116 mil respuestas confirmará la necesidad por parte de la población de colocar algún tipo de freno al uso de los celulares.

De esta forma, a partir de 2027, los y las adolescentes británicos no podrán crear ni utilizar cuentas en plataformas como Snapchat, TikTok, YouTube, Instagram, X y Facebook.

En cambio, sí estarán habilitados para hacer uso de otras apps como WhatsApp y Signal (destinadas a mensajería), o YouTube Kids, Lego Play, Google Classroom y Pinterest (con contenido educativo o infantil).

Antes de esta medida, las personas que deseaban suscribirse y tener un perfil en cualquiera de estas plataformas podían hacerlo a partir de los 13 años. Del mismo modo en que lo hace EAU, el gobierno de Reino Unido empleará controles basados en estimaciones faciales a partir de IA.

Otros países

En Indonesia, desde fines de marzo rige una norma para evitar que los menores de 16 usen redes. La decisión abarca a más de 70 millones de usuarios con cuentas en YouTube, TikTok, Facebook, Instagram, Threads, X, Bigo Live y el videojuego Roblox: plataformas consideradas de “alto riesgo” al potenciar la adicción de los más pequeños.

Lo mismo sucede en Malasia que, a partir de junio, decidió restringir las plataformas para usuarios de la misma edad y estableció penas de 2 millones y medio de dólares para las compañías que no adecúen sus servicios y sus controles según las nuevas regulaciones.

Francia, España, Dinamarca, Grecia, Turquía y Canadá también buscan consolidar medidas de protección infantil y adolescente en redes sociales.

América Latina avanza

Los ejemplos florecen alrededor del mundo: en Latinoamérica el caso ilustrativo es el de Chile que avanza en la sanción de su propio proyecto legislativo. En México, la presidenta Claudia Sheinbaum propuso abrir un debate social para restringir los celulares en menores de edad y legislar sobre la IA. Esta semana, desde el Palacio Nacional definió la “dependencia a los algoritmos y la sobreexposición a los celulares” como una “problemática de salud pública y salud mental”.

En Argentina, si bien no hay una norma unificada, existen diversas jurisdicciones que realizaron intentos en la dirección de la protección infantil. Por ejemplo, en Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en Provincia de Buenos Aires rigen directivas para prohibir el uso de celulares en colegios. El objetivo, en ambos casos, apunta a recuperar la atención de los estudiantes, mejorar la interacción entre pares y potenciar los procesos de enseñanza y aprendizaje.

El mercado se defiende

El diagnóstico es claro e irrefutable en gobiernos de todo el arco ideológico: la exposición sistemática a redes sociales no trae nada bueno. Sin embargo, como en todos los casos, cada vez que los gobiernos quieren establecer medidas de protección para que los menores no consuman contenidos indebidos, las plataformas aluden al derecho a la privacidad.

Como para saber la edad de quien ingresa a una plataforma es necesario cruzar datos, los paladines de la libertad y los defensores del mercado sostienen que los gobiernos intentan violar la intimidad de los usuarios.

Al mismo tiempo, los niños y adolescentes del presente son los más diestros en el manejo de las redes sociales que se buscan regular. Como ha demostrado el caso australiano, en la práctica, los menores se las ingenian para saltear las regulaciones y la aplicación de las leyes se vuelve más difícil de lo esperado.

Para que una ley no se convierta en letra muerta, hace falta lo de siempre. Eso que de tanto repetirlo provoca fastidio: el trabajo conjunto de las familias, las escuelas, los Estados y las empresas. Parece una utopía, quizás lo sea. Pero es necesario animarse a cumplirla.

* En Página/12

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