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Censo rural en Jujuy: Disminuyó la población no urbana en la provincia 

Los Valles jujeños conforma una de las áreas rurales alcanzadas por el Censo Nacional que comenzó a desarrollarse desde el viernes, en una región de la provincia caracterizada por un clima templado, subtropical, con caminos sinuosos y serranías que por la distancia y lo agreste del paisaje en algunos casos solo se accede a lomo de mula o a pie, y donde los pobladores valoran al censo como «la manera de conocernos más para mejorar nuestra condición de vida».

Cruzando el río Las Cabañas, a pocos kilómetros del centro de la localidad de San Antonio, en el sur de la provincia, hay grandes extensiones de tierra que forman parte de las áreas productivas de Jujuy, con haciendas y casas de adobe construidas hace décadas, con animales de corral, de granja y cultivos tradicionales como tabaco y otros para consumo propio.

El viernes, en un momento de la mañana, sus pobladores hicieron un alto en sus tareas cotidianas para responder a las 39 preguntas del Censo 2022.

El primer entrevistado fue un jujeño de 68 años, José Miguel, que vive en la finca Potrerillos desde los 21 años cuando llegó para trabajar en la hacienda, con el tiempo formó una familia y pasó a ser el encargado de todas las labores.

La finca tiene una extensión de más de 1000 hectáreas y 250 vacunos y yeguarizos, con galpones y cultivos de avena y maíz para alimentar a los animales.

Así como existen en otros sitios de la provincia, el lugar posee una posta histórica que en el período colonial formó parte del Camino Real, que comunicó durante muchos años al puerto de Buenos Aires con el Alto Perú. Precisamente por su importancia en aquella época, allí se filmaron escenas de la película «Nace la Libertad» (1949).

«Hace unos años también teníamos plantaciones de tabaco y estufas para el secado, pero esto se ha ido perdiendo y ahora solo tenemos la actividad ganadera», dijo el trabajador y pensionado del Estado consultado por Télam.

«Antes era tractorista, cuidaba a los animales, estaba como puestero», afirmó y apuntó que más allá de algún malestar físico su estado de salud «es bueno».

Padre de nueve hijos, el hombre recordó que en el 2010, cuando se realizó el anterior Censo, le pegaron una estampilla en una puerta de la casa que era «más grande que la que le dejaron ahora».

«Considero que los censos son importantes porque nos permite saber que hay y qué no hay. Es la manera de conocernos más y para mejorar nuestra condición de vida», expresó.

José Miguel comentó que sus hijos vienen a visitarlo los fines de semana para comer un asado y solo uno de ellos, su hija de 39 años, vive con él y su yerno.

Luego llegó el turno de su hija Silvia, que también fue censada respondiendo al cuestionario acompañada por su nieto de 2 años que vive con la familia.

Ella es ama de casa y también trabaja en un establecimiento de la zona, con lo cual ayuda al sustento del hogar.

Así como ellos, otras tres familias que viven en fincas aledañas del paraje La Cabaña también fueron censadas el viernes como parte de un segmento definido a nivel local por la Dirección Provincial de Estadística y Censos (Dipec).

Son familias que viven del campo, que llegaron con intención de trabajar, generalmente los mayores se acostumbran a esa vida, mientras que los hijos tienden a relacionarse más con las actividades de la ciudad, buscando un progreso económico u oportunidades laborales.

Hoy está previsto que la tarea del censista sea más extensa ya que debe llegar hasta la zona de Cerro Negro, cerca del límite con Salta, para entrevistar a una familia pero «esperamos que pueda encontrar tres más en su regreso que será por un camino distinto al de ida», indicó a Télam Hernán Peña, Jefe de Fracción del censo que se realiza en San Antonio.

El guía turístico Darío Zambrano, con experiencia en este tipo de operativos, es la persona que viajará para censar hasta ese lugar con dos días de caminata ida y vuelta, según dijo.

Así como él, se capacitó a decenas de personas en Jujuy para llegar con la encuesta a las viviendas más distantes o complicadas por el terreno y a los que solo se accede por caminos estrechos o de herradura.

San Antonio, localidad cabecera del departamento homónimo del sur de Jujuy, es un pueblo muy identificado por sus raíces y tradiciones, con establecimientos agrícolas ganaderos asentados en gran parte de su jurisdicción.

Conserva varios edificios de la época colonial y una iglesia matriz construida en 1850.

Cada año, desde 1978, el poblado es la sede del Festival del Quesillo y el Folclore. El quesillo realizado generalmente con leche de cabra es un producto tradicional de la provincia.

Menos población rural

La distribución de la población en Jujuy está relacionada con las características geográficas y económicas de la provincia, y de acuerdo con ese contexto, el Censo 2010 arrojó que 87.747 personas formaban parte de la población rural, una cifra menor con respecto al Censo 2001 (91.815) y al Censo realizado en 1991 (94.176).

La región de los Valles, en donde está asentada la mayor parte de la población, es la más propicia para la agricultura y allí se concentran la industria y otras actividades relevantes.

La producción de tabaco en Jujuy, uno de los pilares de la producción provincial, se desarrolla en los departamentos Dr. Manuel Belgrano, Santa Bárbara, San Pedro, San Antonio y principalmente en El Carmen. La provincia también tiene cultivos de caña de azúcar, cítricos, hortalizas y legumbres.

Durante la primera mitad del Siglo XX el avance económico impulsado especialmente por el cultivo y la industrialización de la caña de azúcar, determinó un crecimiento demográfico considerable en la provincia, alimentado por la radicación de inmigrantes bolivianos.

Por otro lado, las características demográficas de los valles contrastan con las de la Puna, donde se registran densidades inferiores a un habitante por kilómetro cuadrado en Susques y Rinconada.

Sobre la importancia de los censos nacionales, el titular de la Dirección Provincial de Estadística y Censos (Dipec), Fernando Medina, explicó que «sirve para diseñar políticas públicas, tales como obras de rutas, casas, viviendas, escuelas y comisarías», y añadió que la provincia cuenta con una estructura de casi 11.000 censistas (urbanos y rurales) para el operativo.

El Censo para áreas rurales de Jujuy comenzó el martes pasado, para lo cual se coordinó la labor con Gendarmería Nacional teniendo en cuenta los lugares de difícil acceso como El Chañi, Molulo, Santa Ana y Cerro Negro donde viven familias a las que se debe encuestar.

Por Cristian Velázquez, en Télam
Fotos: Edgardo Valera 

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