Colombia acaba de vivir una de las elecciones presidenciales más reñidas de su historia. El pasado domingo se definió la segunda vuelta y el panorama político del país dio un giro rotundo con el abogado de derecha Abelardo de la Espriella, del movimiento Defensores de la Patria, consagrado nuevo presidente por un margen mínimo por sobre el candidato de la izquierda oficialista, Iván Cepeda, del Pacto Histórico.
Los datos del escrutinio final reflejan la profunda polarización del país. De la Espriella obtuvo el 49,66% (unos 12,95 millones de votos), mientras que Cepeda alcanzó un 48,70% (12,70 millones de votos).
La diferencia es de apenas unos 250.000, en una jornada donde la participación electoral rozó el 63,6%.
El presidente Gustavo Petro denunció en redes sociales que el software utilizado para el cómputo de votos es vulnerable y lo hace factible de manipulaciones. Y viene reposteando una publicación en X en la que detalla el método para la supuesta maniobra que perjudica al candidato del oficialismo, Iván Cepeda.
Describe, puntualmente “los algoritmos vulnerables del software privado de los hermanos Bautista que permiten que estados poderosos con capacidad computacional puedan reemplazar a colombianas y colombianos”. La referencia es obvia sobre el presidente Donald Trump, el primero en celebrar la “victoria” del candidato ultraderechista Abelardo de la Espriella, y la seguidilla de mensajes celebratorios de otros gobiernos ultras, como el de Javier Milei.
Más allá de las denuncias, Petro anunció institucionalmente que se iniciará el proceso de empalme técnico para no truncar la transición del Estado, aunque no reconoció la derrota política de su espacio ni validó el resultado el preconteo.
Petro ha insistido públicamente en que el resultado real solo se sabrá en el escrutinio definitivo, el oficial con validez jurídica que empezó el lunes. Por otro lado, sigue agitando dudas sobre el software y los formularios E-14, pidiendo máxima vigilancia ciudadana y denunciando supuestas anomalías, especialmente en las mesas del exterior y zonas rurales.
«Empezará mi retirada y quizás la resistencia pacífica», afirmó el presidente saliente, sosteniendo su cuestionamiento a la legitimidad de De la Espriella como su sucesor.
Por su parte, el partido Centro Democrático, liderado históricamente por Álvaro Uribe, ya se declaró formalmente como partido de gobierno para respaldar la agenda de De la Espriella en el Congreso.
A la espera de que el Consejo Nacional Electoral (CNE) emita la declaración oficial definitiva esta semana, el presidente electo ya se encuentra diagramando su equipo de ministros y un paquete de decretos para sus primeros 100 días de gestión. Asumirá formalmente el cargo el 7 de agosto de 2026.

