El barrio entero, compuesto por alrededor de 10.000 compañeros cooperativistas, se organizó en defensa de sus bienes, convocó a la policía, al fiscal penal y al secretario de seguridad de la provincia, y se puso de pie para expulsar a los agresores colaborando con las instituciones. La organización aclara también que no hubo desalojos y que las fuerzas de seguridad pudieron detectar y detener algunos de los atacantes.
La Organización informa también que varios de los agresores se encontraban en un evidente estado de ebriedad y que la dirigente Milagro Sala no se encontraba en los incidentes, todo lo cual fue confirmado por la policía.
