La actividad oficial tras los festejos patrios se trasladó de inmediato a los despachos de la Casa Rosada. Apenas concluida la ceremonia religiosa en la Catedral, el presidente Javier Milei sentó a sus ministros para trazar los objetivos políticos que marcarán la gestión durante la segunda mitad del año.
El encuentro tuvo un fuerte peso político interno, ya que marcó el debut formal de Diego Santilli coordinando el equipo de ministros en su rol de jefe de Gabinete. Tras la foto de unidad lograda con los gobernadores en Tucumán, el Ejecutivo busca capitalizar ese respaldo para coordinar las prioridades que enviará al Parlamento.
Modificaciones en el BCRA y leyes clave
La prioridad número uno del oficialismo quedó ratificada en la mesa de trabajo: la profunda reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. El propio Milei se encargó de exhibir los puntos principales de un borrador que está en sus tramos finales. Según trascendió, el texto ingresará formalmente al Poder Legislativo en el corto plazo y se planea una cadena nacional o presentación especial del presidente para defender los detalles de la medida.
Sin embargo, el paquete oficialista para blindar el plan económico no se agota en la autoridad monetaria. El Gabinete avanzó en la letra chica de otras iniciativas que pretenden aprobar antes de que las elecciones legislativas de 2027 compliquen los consensos en las cámaras. En esa lista figuran la reforma del sistema electoral, cambios en la Ley de Inocencia Fiscal, el replanteo del beneficio de Zona Fría y los parámetros de equilibrio para el próximo Presupuesto nacional.
Las discusiones puertas adentro se mantuvieron al margen del fuerte tirón de orejas que la Iglesia católica les había propinado horas antes a través de la homilía de Jorge García Cuerva. En los pasillos de Balcarce 50 prefirieron ignorar las críticas eclesiásticas sobre el costo social de las medidas y ratificaron que la prioridad absoluta de la gestión sigue fija en el achique del gasto estatal y la estabilización financiera.

