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Con ocho meses de salarios adeudados, Sancor pide su propia quiebra

La compañía láctea SanCor Cooperativas Unidas Limitada solicitó su propia quiebra ante la Justicia en las últimas horas tras más de un año en concurso preventivo de acreedores y una deuda de US$120 millones.

La presentación se llevó a cabo ante el Juzgado que lleva su caso en Rafaela, al enfrentarse con la imposibilidad de cumplir con un plan de pagos que salde las deudas constatadas con más de 1500 acreedores.

La firma láctea se encuentra en concurso preventivo desde febrero de 2025. En aquel momento, al realizar la solicitud judicial, lo planteaba como una salida a la crisis asegurando que “esto permitirá concretar, con el apoyo de herramientas técnicas y financieras adecuadas, una solución definitiva que garantice la consolidación de SanCor”.

Con el paso de los meses, la situación no cambió, y sumado a la inexistencia de nuevas empresas interesadas en participar del negocio para propiciar una recuperación, SanCor decidió avanzar con el pedido formal de quiebra.

‘Insolvencia’

Al exponer la situación públicamente, la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (Atilra) precisó que la quiebra se da “luego de los informes elevados por la Sindicatura, el Comité Provisorio de Control y la coadministradora designada por el Juzgado, coincidentes todos en el probado estado de cesación de pagos, impotencia e insolvencia patrimonial general y definitiva de la concursada”.

La decisión que ahora materializa la cooperativa había sido pedida por el gremio en septiembre del año pasado, cuando los afiliados votaron elevar dicho reclamo a la Justicia, en el marco de una Asamblea Extraordinaria.

Con la quiebra solicitada, Atilra aseguró que “en términos de los hechos probados en la causa, el pedido no agrega ni quita nada, resultando a esta altura un gesto irrelevante que pone fin a una tozuda postura que negaba la realidad”.

Ocho meses sin sueldo

El sindicato reveló que algunos de los directivos de la empresa habían reconocido la situación «en forma privada», y denunció que SanCor «se viene sosteniendo con el patrimonio de los trabajadores».

En este sentido, precisaron que se adeudan ocho meses de sueldos más aguinaldos, mientras Atilra asiste con un fondo solidario y garantiza la continuidad de las prestaciones de servicios de salud a los trabajadores y sus familias de parte de la obra social «a pesar de que la empresa no le realiza los aportes”.

Al evaluar el escenario futuro que puede deparar la quiebra, el sindicato sostuvo que “tanto para los trabajadores como para nuestra entidad que los representa, el dictado de quiebra no constituye un final sino el comienzo de una nueva etapa”.

En ese sentido, consideró que hacia adelante “la marca Sancor, despojada de las estructuras que la llevaron al borde de su extinción, debe volver a florecer con el impulso de la nobleza y calidad de los productos que las y los trabajadores afiliados a Atilra elaboran”.

La crisis de SanCor se desencadenó en 2017 y dio paso a un proceso de reestructuración que no logró revertir la situación sino que redujo su producción de 4 millones de litros diarios a menos de 500.000, cerró plantas pasando de 12 a 6 y achicó la cantidad de empleados de 4000 a menos de 1000.

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