La ciudad de Porto Alegre en Brasil fue sede de la primera Conferencia Internacional Antifascista donde entre el 26 y el 29 de marzo miles de activistas de 90 países condenaron las agresiones imperialistas de Washington.
Durante el encuentro, los delegados repudiaron el secuestro del presidente constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa Cilia Flores, así como el recrudecimiento del bloqueo energético de Estados Unidos contra la República de Cuba.
A lo largo de los días, se llevaron adelante conferencias con referentes, dirigentes y militantes, de diversos sindicatos, partidos políticos, organizaciones sociales, universidades, entre otros. Se realizó también una gran Marcha Antifascista por la Soberanía Popular, donde participaron más de 8000 personas representando a más de 30 países diferentes.
Presencia argentina
Por Argentina, participaron las organizaciones Libres del Sur, las dos CTA, Unión Popular, Vientos del Pueblo, MST y Mostri, entre otras.
La dirigenta nacional de Libres del Sur e integrante de Mumala (Mujeres de la Matria Latinoamericana) Silvia Saravia sostuvo: «Es muy fructífero el intercambio de experiencias de organización, de movilización y de gobierno que las izquierdas y el progresismo llevamos adelante en distintas partes del mundo. Tenemos el desafío de unirnos para derrotar a las derechas, que solo buscan concentrar riquezas y condenar a nuestros pueblos a la dependencia y la pobreza».
En tanto, el secretario de la Federación Universitaria Argentina y referente del movimiento estudiantil Sur Tomás Battaglino planteó que «A los fascistas no les gusta la Universidad Pública porque no toleran el pensamiento crítico. Las marchas federales universitarias le mostraron a Milei que no pasarán.»
Conclusiones
La declaración final de la conferencia subrayó que la lucha contra el fascismo y la extrema derecha es una tarea urgente para detener la barbarie del capitalismo.
Los participantes destacaron la masiva movilización ciudadana en Argentina contra las políticas de Javier Milei y las manifestaciones en Estados Unidos que rechazan el autoritarismo de la Casa Blanca, ambas desarrolladas a la par de este encuentro.
A través del comunicado se enfatizó que frente a la ofensiva imperialista los pueblos levantan la bandera de la solidaridad internacional para construir un futuro socialista y democrático que garantice la paz regional y el respeto absoluto a la autodeterminación de las naciones.
La causa palestina ocupó un lugar central en los debates donde el embajador Marwan Jebril denunció que Israel utiliza el territorio ocupado como un laboratorio para cometer crímenes con respaldo estadounidense. Los ponentes definieron al sionismo como la cara más cruel del fascismo moderno y llamaron a fortalecer el movimiento de boicot contra las instituciones israelíes.
En la mesa sobre democracia el director de la Casa de las Américas Fernando Rojas planteó que combatir estas corrientes de odio requiere necesariamente del empoderamiento popular y de una solidaridad material que rompa los cercos económicos impuestos por las potencias imperiales.
El evento concluyó con el compromiso de crear un espacio de articulación internacional permanente para unificar las luchas antifascistas a nivel global.
Entre las resoluciones destacan el impulso de una conferencia latinoamericana en Argentina para el año 2027 y el rechazo unánime a las sanciones unilaterales contra Irán que mantienen al mundo en una crisis energética.
Los activistas asumieron la tarea de organizar una contracumbre del G7 y un encuentro anti-OTAN en Turquía ratificando que no permitirán el avance del dominio único estadounidense sobre los recursos estratégicos y la vida de los pueblos libres.
Telesur / Libres del Sur
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