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‘Consejo de Paz’ de Trump: Los países invitados y los que no aceptaron 

Unos 60 países recibieron invitaciones para unirse al Consejo de Paz de Donald Trump para supervisar la estabilidad en la Franja de Gaza, en medio de la polémica y temores de que la estructura pueda convertirse en una alternativa a la ONU.

Aunque la mayoría de las naciones aún no ha reaccionado, algunas ya han rechazado la invitación, mientras que otras han anunciado públicamente que la aceptarán.

Los invitados

Según Bloomberg, hasta el momento los siguientes países han recibido invitaciones del presidente estadounidense:

Alemania
Albania
Arabia Saudita
Argentina
Australia
Austria
Bahréin
Bielorrusia
Brasil
Canadá
Catar
Chipre
Corea del Sur
Egipto
Emiratos Árabes Unidos
Eslovenia
España
Finlandia
Francia
Grecia
Hungría
India
Indonesia
Irlanda
Israel
Italia
Japón
Jordania
Kazajistán
Marruecos
Noruega
Nueva Zelanda
Omán
Países Bajos
Pakistán
Paraguay
Polonia
Portugal
Reino Unido
Rumanía
Rusia
Singapur
Suecia
Suiza
Tailandia
Turquía
Ucrania
Uzbekistán
Vaticano
Vietnam

También fue invitada la Comisión Europea.

Los que aceptaron

Un reporte de CBS News indica que una decena de países han aceptado la propuesta de Trump: Israel, Argentina, Egipto, Azerbaiyán, Kosovo, Emiratos Árabes Unidos, Bielorrusia, Marruecos, Hungría y Canadá.

El líder bielorruso Alexánder Lukashenko firmó los documentos de adhesión a la organización, y las autoridades de Israel y Egipto anunciaron su aceptación este miércoles.

Los que dijeron que no

Una serie de naciones, principalmente europeas, expresaron su escepticismo respecto a la propuesta del inquilino de la Casa Blanca.

Francia, según una declaración de la oficina de Emmanuel Macron citada por Politico, se negó a ingresar a la junta. El comunicado señala que los estatutos del consejo «van más allá del marco de Gaza y plantean serias dudas, en particular respecto a los principios y la estructura de las Naciones Unidas, que no pueden ponerse en tela de juicio».

En respuesta, Trump amenazó a Macron con imponer «un arancel del 200 % a sus vinos» y también afirmó que al líder francés «nadie lo quiere», porque «muy pronto dejará el cargo».

Alemania también expresó su escepticismo sobre la propuesta del líder estadounidense. «Tenemos un consejo de paz y ese es la Organización de las Naciones Unidas», dijo el ministro de Relaciones Exteriores alemán, Johann Wadephul.

Financial Times informa que el primer ministro británico Keir Starmer también planea rechazar la iniciativa. Una fuente consultada por el medio adelantó que Starmer no quiere «pagar 1.000 millones de dólares del dinero de los contribuyentes para formar parte de una junta directiva con [Vladímir] Putin». «No creo que la gente esté de acuerdo», indicó.

Al mismo tiempo, el Gobierno noruego anunció que no se unirá al consejo. «Para Noruega es importante cómo esta propuesta se vincula con estructuras establecidas como la ONU y con nuestros compromisos internacionales», declaró el secretario de Estado Kristoffer Thoner en un comunicado.

Además, el líder del régimen de Kiev, Vladímir Zelenski, también expresó su escepticismo respecto a la idea de ingresar en una organización a la que está invitada Moscú. «Rusia es nuestro enemigo. Bielorrusia es su aliado. Me resulta muy difícil imaginar cómo Rusia y nosotros podríamos estar juntos en un consejo de cualquier tipo», declaró.

Qué es el Consejo de Paz de Trump

La semana pasada, el presidente estadounidense Donald Trump anunció la creación del Consejo de Paz. Desde entonces, Washington ha enviado invitaciones para formar parte de la estructura a unas 60 naciones.

Inicialmente, el órgano fue concebido como un instrumento para supervisar la paz en la Franja de Gaza; sin embargo, crecen las preocupaciones de que sus competencias vayan más allá de la región y aborden cuestiones globales.

Al anunciar su creación, Trump afirmó que este consejo sería el «más destacado y prestigioso jamás reunido en ningún momento ni lugar», sin ofrecer más detalles.

La misma jornada, la Casa Blanca anunció que, entre otras personas, formarán parte del organismo el ex primer ministro británico Tony Blair; el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio; y Jared Kushner, yerno del mandatario estadounidense.

Según un borrador, el mandatario estadounidense sería el presidente inicial del grupo y decidiría quiénes serían invitados a formar parte. Las decisiones se tomarían por mayoría, con un voto por cada Estado miembro presente, pero todas estarían sujetas a la aprobación del presidente.

El Consejo estaría formado exclusivamente por jefes de Estado o de Gobierno, mientras que un consejo ejecutivo separado incluiría figuras políticas y empresariales.

¿Un reemplazo de la ONU?

Reportes de prensa señalan que la idea de Trump podría competir con la ONU. Financial Times informa que el documento de creación de la junta subraya la necesidad de un «organismo internacional de construcción de paz más ágil y eficaz».

«El Consejo de Paz es una organización internacional que busca promover la estabilidad, restaurar una gobernanza fiable y conforme a la ley, y asegurar una paz duradera en zonas afectadas o amenazadas por conflictos», indica el estatuto citado por FT.

A su vez, un funcionario estadounidense declaró a Axios que el órgano no se concentrará únicamente en Gaza. «El Consejo de Paz no se limitará a Gaza. Es un Consejo de Paz para todo el mundo», dijo. «El presidente se centra primero en nuestro hemisferio, pero tiene la mirada puesta en el mundo. No diría que esté obsesionado con la dominación global. Es ‘Estados Unidos primero’. Y Estados Unidos sigue siendo el líder del mundo», añadió.

En suma, se lo ve como un posible sustituto de la ONU debido a tres factores fundamentales que chocan directamente con esa histórica estructura :

Liderazgo unilateral vs. Multilateralismo: A diferencia de la ONU, donde las decisiones se toman por consenso o voto de los estados miembros, el Consejo de Paz otorga un poder casi absoluto a su presidente fundador (Donald Trump), quien tiene la facultad exclusiva de invitar, expulsar miembros y emitir resoluciones de manera directa.

Modelo de «pago por lugar»: Mientras que en la ONU la membresía es un derecho de los estados soberanos, la carta del Consejo de Paz sugiere un modelo transaccional. Se ha reportado que las naciones que aporten 1.000 millones de dólares podrían obtener asientos permanentes, lo que críticos llaman una versión «corporativa» o privatizada de la diplomacia.

Declaraciones del propio Trump: El presidente ha alimentado esta idea al declarar explícitamente que la ONU ha sido «ineficaz» para detener guerras y que su nuevo Consejo «podría» reemplazarla, llegando incluso a ordenar la salida de EE. UU. de varias agencias de Naciones Unidas.

Portavoces de la propia ONU han señalado que, aunque los estados son libres de asociarse, el mandato original que la ONU avaló en noviembre (Resolución 2803) era estrictamente para la paz en Gaza y no para crear un organismo global paralelo, mientras que expertos en derecho internacional advierten que la estructura vitalicia de la presidencia de Trump en este Consejo y su capacidad de veto absoluto son contrarias a las normas básicas de las relaciones internacionales actuales.

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