Destacamos
Alejandro Giammattei es el nuevo presidente de Guatemala. Foto: Reuters

Conservadores triunfan en las presidenciales de Guatemala

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) oficializó hoy a Alejandro Giammattei como nuevo presidente de Guatemala, un triunfo que el candidato adelantó ante una tendencia irreversible a su favor.

De acuerdo con los datos preliminares del TSE, el candidato de Vamos obtuvo un millón 856 mil 397 votos para el 58,89 por ciento de respaldo popular,tras escrutar el 95,33 por ciento de las 21 mil 99 mesas a nivel nacional.

Por su parte, la aspirante de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), Sandra Torres, alcanzó un millón 296 mil 243 sufragios.

En general, se contabilizaron tres millones 152 mil 354 papeletas válidas, 147 mil 739 fueron nulas y 33 mil 727 resultaron en blanco. Las impugnaciones hasta el momento de brindar las estadísticas sumaban dos mil 451 para un 0,53 por ciento.

El presidente del TSE, Julio Solórzano, agradeció a todos los ciudadanos que salieron a ejercer el sufragio y a las instituciones que apoyaron esta segunda vuelta como el Ministerio Público, la Procuraduría de los Derechos Humanos, la Policía Nacional Civil, el Ministerio de Gobernación, y a los Observadores y medios de comunicación internacionales.

Como una muestra más de transparencia, el consorcio de la sociedad civil, Mirador Electoral, expuso los resultados de su Conteo Rápido, resultado de una verificación independiente de los 997 observadores que desplegó en cada una de las Juntas Receptoras de Votos.

Los números coincidieron con la tendencia ofrecida por el TSE, al otorgarle a Vamos el 59,17 por ciento de los votos contra un 40,84 a la UNE, con cierre a las 20:30 hora local.

Desde la sede del partido Vamos, su líder electo agradeció a todos los miembros de la plataforma que lo apoyaron e hicieron posible un triunfo esperado por 12 años.

«No ganó Alejandro Giammattei, ganó el pueblo de Guatemala, vamos a iniciar la construcción de una Guatemala diferente, juntos vamos a ser capaces de superar la desnutrición, vivir en paz, generar desarrollo, progreso y justicia», expresó.

«No van a tener a un presidente, sino a un amigo, al servicio de ustedes… Voy a ser el primer servidor de la nación», reiteró visiblemente emocionado.

Giammattei recordó que fueron 12 años para llegar a este puesto pero, aseguró, no por ambición sino por una misión, para servirlos a todos. El líder de Vamos por una Guatemala diferente llamó en principio a la unidad de todas las fuerzas, a quienes los apoyaron y a quienes no acudieron a las urnas. «Le hemos dicho No a la Corrupción y sí a la renovación, es el momento que nos unamos para trabajar y llevar a Guatemala a un sitial de honor», puntualizó.

Giammattei aseguró que descansarán mañana, pero solo un día, bromeó, porque enseguida nombraremos a los equipos que presidirán las mesas de transición del futuro gobierno, explicó.

A su lado, su compañero de fórmula, el abogado Guillermo Castillo también agradeció el voto y aseguró que «‘no los vamos a defraudar», promesa que se repite siempre cada cuatro años.

¿Quién es Giammattei?

En septiembre de 2006, a casi un año de haber asumido como jefe del sistema penitenciario en Guatemala, Alejandro Giammattei se enfrentó a su desafío más grande, uno que quedaría grabado en la retina de los guatemaltecos y que catapultaría su hasta entonces anodina carrera política.

A fines de ese mes, un contingente de 3,000 elementos de la guardia penitenciaria, la Policía y el Ejército, irrumpió de madrugada en la Granja Penal de Pavón, una cárcel sin ley en las afueras de Ciudad de Guatemala, con el fin de restablecer el orden y tomar control del lugar.

A pesar de que siete reos perdieron la vida, el operativo fue reconocido como ‘un exitoso procedimiento’ para retomar el orden del penal, desde donde se comandaban operaciones criminales, se escondían víctimas de secuestros, se falsificaban billetes y hasta se vendían lotes en el terreno carcelario.

Aquel reconocimiento le permitió a Giammattei postular, por primera vez, a la presidencia del país en 2007. A pesar de quedarse corto para pasar a la segunda vuelta cosechó un 17% de los votos y, desde entonces, se convirtió en el candidato sempiterno hasta que el domingo finalmente alcanzó la victoria.

«A diferencia de muchos, nunca me he sentido atraído por un puesto cómodo, libre de estorbos y fácil de desempeñar», escribió el médico cirujano de 63 años sobre su encargo como jefe de prisiones en su libro «Relato de una injusticia», donde defiende la operación en la Granja Penal de Pavón.

Cuatro años más tarde, tras una investigación de la CICIG -un organismo contra la impunidad respaldado por la ONU-, Giammattei y otras autoridades fueron acusados de la ejecución extrajudicial de los siete reos, cuyos cuerpos presentaban señales de tortura y heridas de bala desde corta distancia.

Giammattei se refugió en la embajada de Honduras en Guatemala y pidió asilo, pero luego decidió entregarse a la justicia y se declaró «preso político».

Diez meses después, «el doctor», como le gusta que le digan, quedó en libertad por falta de pruebas. Desde entonces ha explotado el caso como una persecución en su contra, algo que le ha traído enormes réditos políticos.

A pesar de que perdió las dos elecciones presidenciales siguientes, fue calando en el electorado y, este año, gracias a las inhabilitaciones como candidatas de la exfiscal Thelma Aldana y Zury Ríos, hija del dictador Efraín Ríos Montt, accedió a la segunda vuelta por primera vez.

Giammattei nació en Ciudad de Guatemala el 9 de marzo de 1956. En su juventud fue diagnosticado con esclerosis múltiple, una enfermedad que lo obliga a moverse con muletas pero que, según quienes lo conocen, «le da más fuerza y no lo limita».

«El doctor es un hombre sereno, tranquilo. Ese domingo de junio que recibió la noticia que pasaba a segunda vuelta, no dijo nada, no fue una sorpresa para él porque ya teníamos las mediciones que pasaríamos«, confesó a Reuters Raúl Romero, amigo de Giammattei y diputado del derechista Fuerza, el partido con el que buscó la presidencia en 2015.

Quienes han trabajado a su lado también lo describen como un hombre de carácter fuerte y con un gran sentido del humor que, sin embargo, cambia con facilidad.

Aliados y detractores concuerdan en la persistencia de Giammattei: «logra lo que se propone». Y él remata: «Soy un hombre acostumbrado a trabajar bajo presión», dijo a Reuters.

Giammattei estudió medicina y poco después de graduarse trabajó como director de un hospital capitalino y en la dirección del sistema de salud pública.

Padre de tres hijos con su esposa Rosana Cáceres, el también empresario coordinó las elecciones de 1985, luego pasó por la dirección de transporte capitalina, fue director de los Bomberos Municipales y ocupó otros cargos públicos menores.

Antes del suceso en la cárcel de Pavón -que marcaría su último cargo público- tentó sin éxito la alcaldía de Ciudad de Guatemala en dos oportunidades: 1999 y 2003.

Desde entonces, se dedicó a la empresa privada y a buscar la silla presidencial. Durante esos años logró articular estructuras partidarias a nivel nacional y una red de financistas, algunos de ellos en prisión por corrupción.

En los comicios de 2011 Giammattei postuló por CASA, un partido de centroderecha cercano a militares y a Roberto López, acusado de comprar magistrados. Uno de los financistas de aquella campaña fue el empresario Inngmar Iten, actualmente en prisión acusado de apropiarse de una millonaria devolución de crédito fiscal mediante el pago de sobornos.

Investigaciones de medios locales vinculan a Giammattei con Luis Enrique Ortega, hijo del general retirado Francisco Ortega, señalado de ser miembro de la Cofradía, un grupo de «poder paralelo» que, desde la década de 1980 ha sido acusado de manejar los hilos del país centroamericano.

Cubadebate

¿Qué opinás?

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Consulta el Padron
x

Tal vez te interese

¿Cómo afectaría al mundo la destrucción de la Amazonia?

La Amazonia, cuyo 60 por ciento está en Brasil, absorbe 1000 millones de toneladas de dióxido de carbono, pero el pulmón ...