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Covid en Tilcara: Equipos de salud comprometidos, grupos ‘anti-todo’ y presiones del gobierno

El equipo de salud del hospital Salvador Mazza de Tilcara atiende a los pacientes infectados de coronavirus, hace el seguimiento de los casos sospechosos y aplica vacunas en lugares cedidos por la comunidad con el compromiso que hace falta en medio de la pandemia. En tanto, debe afrontar obstáculos como grupos antivacunas y «anti-todo» y también las presiones de las autoridades sanitarias de la provincia, que parecen estar preocupadas por la difusión de la información.

La semana pasada, la directora del hospital Salvador Mazza, Ximena Salinas, encabezó una conferencia de prensa en la vereda del establecimiento, donde junto a su equipo describió la situación en la que se encuentra el servicio de salud frente al crecimiento de casos de coronavirus. El mensaje no tuvo tono de queja ni de denuncia. Los profesionales detallaron que el área de aislamiento para atender a pacientes covid tiene 8 camas y que hubo momentos en los que se completó, por lo que debieron ubicar a un paciente en un pasillo. Horas después, el gobierno provincial difundió un parte de prensa en el que pretendió desmentir que el hospital de Tilcara estuviera colapsado, algo que no se había afirmado por la mañana. Pero esa no fue la única reacción.

Visitas preocupantes

Ramón Lascano es psicólogo del hospital Salvador Mazza, y participó en la conferencia del jueves. En diálogo con el programa Día 6 (FM Conectar 91.5), relató que el mismo día de la conferencia, cerca de las 9 de la noche, llegaron al hospital dos hombres que se identificaron como personal de prensa del Ministerio de Salud, sin mostrar credenciales y sin dar sus nombres. «La enfermera que los recibió fue a buscar al médico de guardia, y en ese momento ingresaron al área de aislamiento, sin autorización y sin ningún elemento de protección», contó.

«El área covid es un área restringida -explicó-. No puede entrar gente de afuera. Para que se hagan una idea, yo no conozco el área covid porque está restringida aun para el personal del hospital que no esté autorizado. Y el personal autorizado ingresa con todos los equipos de protección».

Cuando los enfermeros les pidieron a estos hombres que se retiraran, respondieron que iban a sacar fotos y filmar para desmentir lo que se había dicho a la mañana. «Hicieron su trabajo y se fueron», contó Lascano.

«A las 11 de la noche llega el director de hospitales, conversa con el médico de guardia, bien, hace un recorrido por el hospital, que no conocía, y se va», continuó.

Lascano calificó como «actitudes preocupantes» estas visitas al hospital luego de la conferencia, y aclaró: «Nosotros no dijimos que estábamos colapsados en ese momento. Eso fue lo que se interpretó y lo que el gobierno salió a desmentir».

No esperar

«Estamos con muchos casos activos, alrededor de 40, pero internados no hay tantos. En este momento, mientras hablo con usted, hay cuatro. Pero los datos cambian permanentemente porque es dinámico. Se dan de alta, ingresan por guardia, etcétera. El tema es que la parte de aislamiento, de covid, tiene ocho camas nomás, entonces enseguida queda cubierta. Son momentos, días», describió.

Hubo sí algún momento de colapso. Pero esto no debía sorprender. Lascano explicó: «Ellos ya lo sabían. Cuando un hospital tiene que derivar a alguien, se habla con el sistema de gestión de camas. Y la doctora Salinas ya había avisado. Hemos tenido gente en el pasillo y eso ya se viene diciendo».

También tuvieron problemas para derivar a un caso pediátrico de covid. «Las opciones que nos daban eran Humahuaca o Maimará, pero no tenía sentido porque ahí no tienen pediatra. Y el Hospital de Niños no lo quería recibir, pero después sí lo hizo», refirió.

«Estas son las situaciones en la que nos encontramos. Y no son de ahora, sino permanentemente -continuó-. Nosotros, que trabajamos en salud, no decimos ‘hemos colapsado’, sino decimos ‘vamos a colapsar’. Prevenimos. Porque esta política de esperar a que pase algo para hacer algo, no corresponde. Tenemos que evitar que pase y eso es lo que estamos advirtiendo. Es más, a raíz de esto, muchos hospitales dijeron ‘a nosotros nos pasa lo mismo, pero no lo decimos'».

-Parece que a las autoridades les preocupó más lo que se dijo que la situación sanitaria. 

-Sí, y es preocupante. Porque molestarse por que se hable en una democracia es una barbaridad. Juzguemos con argumentos, con el porqué de las cosas, si los datos están bien o están mal, pero que no se niegue la posibilidad de hablar. Es una situación que venimos advirtiendo desde antes de carnaval. Pasó en carnaval y pasó en Semana Santa, donde tuvimos cuatro turistas covid positivos, gente que no sabíamos adónde iban a ir, y que sí o sí teníamos que atender en el hospital porque no podían estar en ningún lado.

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Falta de conciencia

-¿Como se está haciendo la atención de otras patologías en el hospital? ¿Tienen los insumos que necesitan? 

-Tenemos lo necesario, dentro del nivel en que estamos. El nuestro es un hospital de nivel uno, que tiene atención básica. No contamos con SAME. Humahuaca y Purmamarca tienen, pero Tilcara no. Eso quiere decir que todo el trabajo de SAME se hace dentro del mismo hospital. Hay una guardia habitual, normal, que hace los controles básicos. Se sigue atendiendo en los consultorios externos, en todas las especialidades. Y tenemos la parte covid, tanto en el hospital como en los puestos de salud, que se activa al momento de tener casos sospechosos. Esto también genera problemas, porque no todos los casos sospechosos pueden ser hisopados en el momento, porque a veces los síntomas iniciales no son muy fuertes, entonces se espera unos días y se va a hisopar en el domicilio. Y ahí nos encontramos con otro problema: que mucha gente no está en el domicilio cuando se va a hisopar, a pesar de que desde el momento que es sospechoso, tiene que hacer el aislamiento.

-¿Cuál es el circuito cuando aparece un caso sospechoso? 

-Tenemos un código hospitalario del que formo parte. Nos encargamos de hacer todos los análisis y después del seguimiento de los casos positivos. Hacemos el árbol de contagio y a través del teléfono vemos la situación epidemiológica, la situación emocional y también la situación social.

-En la conferencia de la semana pasada, se dirigieron sobre todo a la comunidad. ¿Ven que hay falta de conciencia?

-Sí. Pero además estamos viendo situaciones que son muy dolorosas. Por ejemplo, una fiesta de 15 que se hizo derivó en cuatro personas muertas, dos de Tilcara y dos de Jujuy, t un montón de internados con oxígeno. Gente menor de 40 años. Y un largo tiempo de cadenas de contagios que surgió a partir de ese evento. Hay familias que tienen al papá internado en un hospital y la madre en otro, uno en terapia, otro con oxígeno. Porque lo que se está dando también es esto: se contagia uno y se termina contagiando toda la familia. Queremos prevenir eso. Esto va más allá de la cantidad, es el caso en sí. Esto es lo que uno quiere evitar. No son números, por favor. Y es algo que le puede pasar a cualquiera que no tome estas medidas.

-¿Hay en Tilcara sectores que se oponen a las medidas, los protocolos y a las vacunas? 

-Sí. Hay mucha preocupación con eso, porque hay gente que tiene un manejo activo de antivacunas, anti-esto, anti-aquello, y que se maneja alegremente.

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Participación social

-En este contexto, ¿consideran que se deberían tomas más medidas restrictivas?

-Hay gente en el hospital que piensa que sí, hay que tomarlas. A mí me resulta indiferente si las toman o no, y esto es muy personal, porque el problema no va a estar en las medidas sino en qué van a hacer para que se cumplan, si van a tener un fin recaudatorio de multa o si va a haber un control. Yo soy enemigo de militarizar a la población, como cuando controlaban si eras par o impar. La policía con poder autónomo, a mí, la verdad que me asusta un poco. Lo que a mí me preocupa es que desde el principio de la pandemia no se ha bajado a conversar.

-¿En qué sentido?

-No se establece ningún tipo de medidas participativas. No digo solo con el hospital. Digo con las organizaciones. Esto en educación es clarísimo. Durante todo el año de aislamiento nunca llamaron a un Zoom a los directivos de las instituciones para ver cómo manejar la situación. Nadie les va a pedir a los gobernantes que hagan algo que no saben hacer, que es conducir una pandemia. No lo saben porque es algo inesperado, nunca les tocó hacerlo, nunca nos imaginamos que nos iba a tocar este escenario.

-Pero ya pasó un año. 

-Claro, deberíamos haber aprendido. Y deberíamos haber aprendido de los errores. El Ministerio de Salud el año pasado nos invadía con órdenes todas las semanas, cambiándolas, y este año actúa con una indiferencia total. Tampoco hay voluntad de decir ‘bajemos, veamos qué pasa’. En los COE están los mismos, policía, salud y municipio. Hay que abrir a las organizaciones sociales, a las instituciones educativas, los centros vecinales, que puedan opinar. Vos, si querés convencer a la gente, la tenés que involucrar. No es con una orden que la vas a convencer.

La obra del Centro de Rehabilitación

Las vacunas

-¿Cómo se está llevando adelante el plan de vacunación en Tilcara?

-Se está vacunando. Cuando van llegando se arman los operativos. Ahora en el hospital estamos con la obra del Centro de Rehabilitación. Mirá cómo no fue política la conferencia, que no mencionamos que esa obra está parada hace una semana. Empezó hace menos de un mes y ya está parada. Empezó recontra demorada. Cuando se aprobó, vino la empresa a trabajar, y desde el viernes anterior paró porque están viendo una reformulación del presupuesto.

-¿Por esa obra es que no están vacunando en el hospital?

-Claro. Hay que buscar distintos lugares, que a veces son incómodos. Estuvimos vacunando en el Club Terry, por ejemplo. En eso la comunidad es muy generosa y facilita los espacios. Habría que hacer mayor articulación con el municipio para poder facilitar espacios, sobre todo cuando se vacuna a la gente mayor. Pero sí, se ha vacunado. Hay un listado paralelo.

-¿Cómo paralelo?

-Hay toda una cosa con la inscripción online. La gente de Tilcara no se inscribe online, no hay quién los inscriba tampoco. Entonces nosotros hicimos un listado paralelo con lo que se conoce a través de atención primaria de la salud, cotejando con los que se inscribieron y demás. Así fuimos tratando de vacunar a la mayor cantidad de abuelos posible. Se fue a Molulo a inaugurar la telemedicina y fue una pediatra que llevó vacunas para vacunar a los viejos allá. O sea, hay una inquietud de vacuna. Jujuy y sobre todo la Quebrada está muy preparado en el tema vacunas, porque se viene haciendo hace mucho, con muy buena recepción de la población, a excepción de estos grupos antivacunas que hay.

-En la conferencia se vio al equipo muy comprometido. ¿Cuál es el clima de trabajo? 

-Nosotros vamos a seguir trabajando con lo que tenemos. Muchos enojos van puertas adentro. Por ejemplo, nos enojamos porque sabíamos que después de carnaval iba a haber un montón de casos, y hubo un montón de casos. Nada más que nos enojamos porque se podía haber evitado. Estamos en algo que es complejo a nivel social, cultural, de movimiento, de vida cotidiana. Y a nosotros nos toca tratar de dar respuesta a eso. Vamos a seguir dando lo mejor posible. Pero entendemos que también hay que crear las mejores condiciones y la gente tiene que saber eso.

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