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Crecer con carencias: el 53% de los niños argentinos no cubre la canasta básica

La situación social de las infancias en el país atraviesa un momento crítico, consolidando una tendencia que, pese a leves mejoras recientes, no logra perforar el piso de la vulnerabilidad estructural. Según los últimos datos de la Encuesta de la Deuda Social Argentina (EDSA), elaborada por la Universidad Católica Argentina (UCA), el 53,6% de los niños y adolescentes vive actualmente en hogares pobres. Esto significa que casi 6 de cada 10 chicos no logran cubrir la canasta básica.

El informe detalla que la indigencia infantil se ubicó en el 10,7%. Si bien desde la casa de estudios consideran que las cifras actuales traen un alivio parcial en comparación con los picos de la pospandemia —donde la pobreza llegó a rozar el 65%—, advierten que los niveles actuales siguen estando muy por encima de los registros de la década pasada. En 2010, por ejemplo, la pobreza afectaba al 45,2% de los menores, lo que demuestra un deterioro sostenido en el largo plazo.

Uno de los puntos que genera mayor preocupación es la dependencia de la asistencia estatal para garantizar la alimentación. En 2025, el 64,8% de los chicos recibió algún tipo de ayuda alimentaria, marcando el nivel más alto de la serie histórica. Este fenómeno se explica por la expansión de los comedores escolares y comunitarios, además de programas como la Tarjeta Alimentar.

Inseguridad alimentaria y deudas en salud

El relevamiento de la UCA pone el foco en la calidad de vida más allá de los ingresos. La inseguridad alimentaria alcanzó al 28,8% de los niños, y un 13,2% de ellos padece esta situación en su forma más severa. Aunque hubo un retroceso respecto a 2024, las cifras siguen golpeando con mayor dureza en los sectores de menores recursos.

A la falta de alimentos se suma la postergación de los controles sanitarios por motivos económicos. Los datos indican que el 19,8% de los niños dejó de asistir al médico o al odontólogo por la imposibilidad de afrontar los gastos asociados. La atención odontológica aparece como la prestación más sacrificada por las familias en crisis, lo que representa una deuda persistente del sistema público y privado de salud.

Déficit habitacional y saneamiento

Las carencias también se reflejan en el entorno donde crecen las infancias. En términos de vivienda, el 18,1% de los niños vive en condiciones precarias y el 20,9% padece situaciones de hacinamiento. Sin embargo, el dato más alarmante en materia de infraestructura es que el 42% de los hogares no cuenta con un acceso adecuado a servicios de saneamiento básico.

Desde el Observatorio de la Deuda Social destacaron que, si bien las políticas de transferencia de ingresos como la AUH son vitales para contener la indigencia, no son suficientes para revertir la pobreza. La clave, según los investigadores, reside en mejorar las condiciones laborales de los adultos y generar empleos de calidad que permitan a los hogares salir de la dependencia de la asistencia estatal. El informe concluye que, sin cambios de fondo, la pobreza seguirá marcando el presente y el futuro de millones de niños argentinos.

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