La industria textil atraviesa un escenario crítico con el 70% de su maquinaria detenida en los últimos meses. Según un informe de la Fundación Pro Tejer, la producción del sector cayó un 33% interanual en febrero, mientras que la fabricación de prendas de vestir, cuero y calzado descendió un 18% frente a 2025.
La entidad atribuyó esta dinámica negativa a la fuerte caída del consumo interno por la pérdida del poder adquisitivo y al aumento en los costos de servicios básicos, que reducen el ingreso disponible para bienes no esenciales.
Importaciones y competencia desleal
El sector advierte que la desregulación del comercio exterior profundizó la crisis. Durante 2025, las importaciones de ropa crecieron un 185% en cantidades, tendencia que se mantiene al alza en 2026 con precios por debajo de los valores de referencia. Pro Tejer señaló que el debilitamiento de los controles aduaneros genera una competencia desleal frente a la sobreoferta de productos asiáticos.
A esto se suma el crecimiento del régimen de envíos puerta a puerta y compras por plataformas internacionales, que en 2025 aumentaron un 274% respecto al año anterior, alcanzando máximos históricos.
Impacto en el empleo y cierre de empresas
Las consecuencias estructurales reflejan la pérdida de más de 20.700 puestos de trabajo en la cadena textil, indumentaria, cuero y calzado hasta diciembre de 2025. Esta cifra representa una caída del 17% en el empleo registrado del sector en los últimos dos años.
Asimismo, cerraron 659 empresas industriales en el mismo periodo, lo que equivale al 11% de los establecimientos productivos. Desde la entidad enfatizaron que, mientras la apertura comercial fue rápida, sigue postergada una reforma impositiva que alivie la carga fiscal, denunciando que en una prenda vendida en un shopping el 50% del precio final corresponde a impuestos.

