Por Alejandro «Coco» Garfagnini militante peronista Dirigente político del Encuentro Patriótico. Un recorrido por la memoria colectiva, la pasión y la irrupción en las calles de un pueblo que no se resigna. De las tribunas al asfalto, una reconstrucción de cómo la rebelión de las entrañas de nuestra argentina le notifica a la historia que no hay margen para las tibiezas. Un pueblo que vuelve a mirarse al espejo y le devuelve destellos de dignidad.
Para Arturo Jauretche en su carta de 1959 a Amílcar Vertullo, la clave para ser dirigente no es descubrir dónde están los votos ni tampoco representar lo que dice la gente en voz alta, sino lo que dicen en voz baja o lo que no dicen y está en el subconsciente.
¿Quién dijo que todo está perdido?
7 de junio del 2026, miles y miles de pibes de los barrios peregrinan hacia el estadio Gatica de Avellaneda en la despedida de quien los representó durante muchos años con su música y sus letras. Lo hacen en un silencio y un respeto casi introspectivo, como si esa marea humana estuviera procesando la ausencia de representación que dejó la muerte de su ídolo y elaborando un «nos tenemos que hacer cargo de lo que nos pasa», incomprensible para los pronosticadores de disturbios y violencia con los que habitualmente estigmatizan a los sectores populares. Esa imagen borroneada donde nuestro pueblo no logra reconocerse en el espejo de nuestra identidad argentina empieza a ser más nítida.
15 de julio del 2026, mundial de fútbol, es un partido más, no mezclemos el fútbol con la política, estos pibes de la selección son todos millonarios. Argentina detenida, todos frente a la tele, tensión y un fantasma invade y recorre la memoria colectiva de los que vivieron y los que no vivieron al Diego y la mano de Dios. Unos pibes de Fuerte Apache hacen una bandera con las sábanas del hotel, que la chupen Monteoliva, el FBI y la FIFA, se la encanutan y entran al estadio.
55 minutos, gol de los piratas, Argentina todos a la carga, no es un partido de fútbol, es una batalla, todos gritándole a la tele. 85 minutos, el Enzo le pega de afuera, la pelota suspendida, todos saltamos, los pibes de Malvinas la empujan y entra, 1 a 1 y a estos putos les tenemos que ganar. 92 minutos, se termina y Lio la va a buscar y mete el centro y con Lautaro saltamos todos a cabecear como saltamos todos en el 86 con el Diego. ¡Gooooooollllll! El que no salta es un inglés, el que no salta es un inglés. Cae la bandera en el césped de la cancha, los pibes de la selección la abren: «Las Malvinas son Argentinas», la levantan como un estandarte para que la vea el mundo entero, en el corazón del imperio.
Se activan los operadores mediáticos, los algoritmos, las bases de datos: imprudente, sanciones, esto no nos devuelve las Malvinas… nada da resultado, ni Peter Thiel puede detener la euforia popular, como si se activara un gen oculto en cada argentino que potencia la autoestima del ser nacional. Y el espejo donde nuestro pueblo se refleja se vuelve cada vez más nítido.
6 de agosto de 2026, cielo oscuro, amanece diluviando, los lobistas de las multinacionales extranjeras y los tilingos de AEA se frotan las manos para aprobar un capítulo más del estatuto legal del coloniaje.
El mundial ya quedó atrás, el sentimiento patriótico del partido con Inglaterra ya pasó. En este experimento libertario donde la mitad de los legisladores opositores no son opositores y la otra mitad sufre de posibilismo crónico, todo pasa y se olvida en 48 hs.
El movimiento obrero transformado en una oficina de comunicados y conferencias de prensa de repudio. «Los laburantes no quieren pelear, los trabajadores no quieren parar», dicen de sus representados.
El nuevo director del servicio meteorológico anuncia lluvias intensas y vientos huracanados desde el mediodía. Imposible que los pibes de los barrios vengan al centro, están ocupados sacando agua de los comedores comunitarios inundados; además ya les dieron de baja las 200 lucas del plan, ni para el bondi tienen.
La tele aconseja no ir al Congreso con esta lluvia y este viento. El cipayismo no quiere arriesgar una votación segura y baja el artículo de extranjerización de tierras, si total ya lo vienen haciendo con la complicidad de la mayoría de los gobernadores, menos sentido tiene ir.
14 hs. llegan la izquierda, los movimientos sociales, organizaciones políticas y el gobernador de la Prov. de Bs. As. También algunos progresistas buscando infiltrados morochos… qué va a ser, «los boludos son como las hormigas, están en todos lados», diría Maradona con su infinita sabiduría. Hasta ahí todo controlable y como viene ocurriendo en las últimas marchas.
16 hs. Empieza a caer mucha gente al baile, más de la prevista, por la suya. Para estos casos excepcionales siempre la represión temprana da buenos resultados, en media hora no queda nadie, pero esta vez no funcionó.
18 hs. dos horas de represión y la gente volvía, sobre Callao unos pibes sacaban la bandera yanqui del hotel Savoy y la pisoteaban en el piso.
Las banderas argentinas flameaban por todos lados, las sábanas con tipología mundialista de «Las Malvinas son Argentinas» brotaban de abajo de las baldosas.
Los pibes de los barrios que despidieron al Indio estaban ahí, los que despertaron su sentimiento patriótico en el partido contra Inglaterra estaban ahí, los militantes de siempre estaban ahí.
Las fuerzas represivas parecían una fuerza de ocupación extranjera tirando balas de goma y agotando el stock de gases lacrimógenos contra un pueblo que los enfrentaba con banderas argentinas y sábanas malvineras. La desesperación fue tal que la represión llegó a Av. Corrientes y 9 de Julio, pero también hasta Piedras y Av. de Mayo disparando a balcones como en las invasiones inglesas, a autos particulares y colectivos de línea.
La rebelión contra un gobierno que opera como una fuerza de ocupación extranjera comenzó.
Nuestro pueblo puede verse nítidamente al espejo y construye las bases del programa popular soberanista que no supo o no quiso construir su dirigencia.
El próximo presidente de la Argentina fue notificado ayer que si continúan las relaciones carnales con el FMI, si no son juzgados los grupos económicos responsables de generar este experimento de genocidio social, si la corte monárquica y cómplice de esta democracia colonial no es pasada a disponibilidad inmediata, si los recursos naturales se siguen yendo por la canaleta de la fuga y no van a la mesa de los argentinos o a la industria para generar empleo, no va a poder sostener la legitimidad para gobernar ni una semana.
Las interpretaciones mediáticas de la madrina de casamiento de Gerardo Morales y algunos de sus amigos periodistas de que todo lo que pasó ayer lo resolvió un dirigente desde un celular en su casa es profundamente agresivo contra los que ayer le pusieron el pecho a las balas y la bandera argentina como escudo contra su humanidad. No hay más avenidas del medio, hay mano o contramano y a contramano chocás seguro, quedó claro ayer en la calle.

