Destacamos

De realidades paralelas en el sistema educativo jujeño

Por la Corriente Sindical Docente Marina Vilte En medio del temor que habita cada casa

En medio de saber que el cementerio se amplía

Atravesadxs por dolor propio y ajeno

Con el parpadeo de pantallas en aulas cada vez más vacías

Con memorias saturadas

Con los ojos arenosos

Con respuestas de lxs chicxs unas veces coloridas, otras veces grises, otras veces blancas, otras

negras, otras…vacías

Con indignación creciente porque las juntas

que califican, descalifican

En medio, con…

La ministra Cansasina… en declaraciones altisonantes dibuja «Aquí nadie promueve automático porque HEMOS garantizada todo, vamos a intensificar los contenidos»

Las preguntas cuelgan, pesadas, como en ganchos de carnicería…

¿Más contenidos?

¿Notas?

¿Más informes?

¿Más trabajos?

¿Más exigencia?,

Más remota de la realidad, imposible La Ministra

La comunidad educativa de la provincia de Jujuy atraviesa momentos de profundo dolor yangustia, al igual que todo el pueblo jujeño. Se multiplican en «las aulas virtuales» las noticias constantes de estudiantes y sus familias infectadas, aisladas con COVID 19, nos enteramos de sus pérdidas, las lloramos.

Como lloramos la partida también injusta de cada colega. Noticias que lamentablemente no cesan de acontecer. También aquellas que hablan de estudiantes que abandonan porque no pueden pagarse los datos móviles, o porque tienen que salir a trabajar para colaborar con los suyos y satisfacer la necesidad más básica: el alimento. Conocer que, porque sólo hay un celular en la familia, es posible conectarse algunos días y que madres y padres deben escoger cuál de sus hijxs podrán avanzar con sus tareas, porque no pueden todxs; que los dispositivos son tan básicos que no les permiten bajar aplicaciones para abrir documentos, ver videos, participar en video llamadas; que cada vez les cuesta más solventar los gastos para obtener crédito, comprar datos, que muchxs estudiantes( aún con algún dispositivo) no tienen una conectividad estable y en casa, y deben salir a la ruta, a las plazas o a algún lugar buscando la necesaria señal.

Que las cartillas elaboradas no pueden volver aún con las respuestas esperadas. Que las madres, padres, tíxs, hermanxs se ven desbordadxs porque desconocen como orientar a sus hijxs,

hermanxs menores, sobrinxs. Que los ausentes siguen ausentes porque no tienen los recursos para conectarse. Ausencias que duelen y gritan que estudiar es su derecho.

Los mensajes estremecen el celular:” Seño no tengo wiffi”,” estamos tristes”, “no tenemos celular”,” estamos aislados”,” cuando tenga internet haré las tareas”.

Profe: “encontré trabajo a la noche me voy a retrasar con los trabajos prácticos”…. “Estoy cuidando a mi sobrina porque mi hermana está aislada.” “Tengo que salir a vender bollos con mi mamá….Estoy triste”. “Toda mi familia está contagiada profe. En momentos me siento estresado, enojado y triste…”

Por su parte, docentes que se sienten desbordadxs, angustiadxs, deprimidxs y aun así sostienen sus clases. Que han recurrido a pagar los datos móviles a algunxs estudiantes, que donaron celulares, fotocopiaron cartillas. Que agotan su crédito en llamadas individuales a lxs que dejaron de conectarse para conocer sus razones. Que aprendieron por sus medios a usar dispositivos, aplicaciones, plataformas. Que aumentaron exponencialmente sus gastos en dispositivos, wifi, datos móviles.

Que deben dar cuenta de su trabajo en interminables planillas e informes, y adecuarlo a las decisiones arbitrarias e inconsultas que en sus vaivenes fueron transformando el inicial “acompañamiento pedagógico” al ahora “intensificado aprendizaje para acreditar y promover”.

Que vieron interrumpido su proceso de construcción de vínculos pedagógicos, desarrollo de estrategias, abordaje de saberes, que estaban consolidándose con un grupo importante de estudiantes, con el adelanto intempestivo de las vacaciones de invierno.

Decisión ministerial que deja como saldo, entre otras cuestiones, el desgranamiento de lxs estudiantes que al día de la fecha no ha podido ser subsanado.

Que fueron expuestos al Programa, resistido e impuesto, “Estamos más Cerca” que puso en riesgo su salud, la de sus estudiantes y sus familias con raquíticos protocolos que, ni aún por eso, se pueden cumplir. Un programa que constituye además un avasallamiento del derecho de las familias a elegir la escuela para sus hijxs y de los derechos laborales adquiridos de la docencia.

Que debieron resolver la toma de exámenes virtuales con la superposición de actividades y recarga de horas de trabajo aplicando protocolos infinitos en contextos de pico de contagios y muertes de enfermos por Covid 19 en localidades como Libertador General San Martín.

Que son objeto de una manipulación emocional que conmueve por su cinismo, ya que son expuestos a reflexiones en el marco de la “educación emocional” que (en el mejor de los abordajes institucionales) habilita a expresar las angustias, los miedos, las frustraciones e impotencias para luego ser totalmente desoídas. Dejando sobre sus espaldas la responsabilidad de conexión y contención.

Que enfrentan el fantasma de ser reasignados en sus funciones por el poder omnímodo del COE, sumando acciones que evidencian este destrato ministerial lindando lo perverso.

Mientras, la ministra habla de otra realidad, como si la tragedia que lxs jujeños estamos atravesando no existiera, y no se profundizara en las ausencias de lxs 48 mil estudiantes (según sus dichos) que no se conectan, insistiendo en seguir como si no pasara nada. En una pedagogía del cinismo y la indiferencia.

Mientras lxs tecnócratas nacionales y provinciales discrepan envueltos en su indolencia.

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