Respecto de la recomposición salarial, pide un 35 por ciento de aumento, aunque aseguran que están dispuestos al diálogo. Sin embargo, aclararon que la escala salarial que se les aplica no es la de la Unión Obrera Metalúrgica: “A nosotros no nos reconocen nada, ni peligrosidad ni insalubridad”. En este sentido, anunciaron que si no obtienen respuesta a sus reclamos, el martes harán un cese de actividades y determinarán en asamblea la continuidad del plan de lucha.
Cuando se privatizó, la empresa empleaba a 1250 trabajadores. Hoy son menos de 500. Y las condiciones son “lamentables”, afirman, desde hace años.
