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Diputados aprobaron una lavada declaración por la destitución de Dilma Rousseff

brasil argentinaPor Felipe Yapur, en Tiempo ArgentinoEl golpe de Estado político, económico y mediático que derrocó a Dilma Rousseff obligó a los diputados del oficialismo a elaborar una lavada declaración para no contradecir el rápido reconocimiento al gobierno Michel Temer que hizo el presidente Mauricio Macri. El documento, que en ningún párrafo considera lo sucedido en Brasil como un golpe, fue aprobado con el respaldo de un sector de la oposición. La estrategia de Cambiemos incluyó otro proyecto de declaración, de similar redacción, sobre lo que ocurre en Venezuela buscando poner a ambos país en una falsa igualdad de condiciones.

La presión de varios bloques de la oposición para que la Cámara de Diputados emita una opinión sobre el derrocamiento de Rousseff obligó al oficialismo a introducir en el listado de temas de la sesión de hoy un proyecto de declaración. En la comisión de Relaciones Exteriores que preside Elisa Carrió se negoció la redacción con la oposición que no superó una enumeración de principios básicos. Esto llevó, por caso al Frente para la Victoria (FPV), a presentar un proyecto alternativo donde se rechaza el golpe contra Dilma. Una iniciativa que luego en el recinto no obtuvo el respaldo necesario fruto del acompañamiento de la propuesta oficialista por parte del Frente Renovador, el GEN, socialistas y bloques menores.

Carrió justificó el texto con un confuso discurso que incluyó ciertas dificultades a la hora de pronunciar el apellido Rousseff y el de Temer que, en boca de la legisladora, sonó muy parecido al del magnate de la comunicación Ted Turner. Eso, en realidad, fueron los datos menos importantes del discurso de Carrió ya que la diputada negó la existencia de un golpe en Brasil. Es más, consideró que fue el resultado de la pelea de facciones internas del gobierno brasileño por el poder y que para ello se recurrió a las herramientas legales e institucionales que brinda la Constitución de ese país. “Lamentablemente no ocurrió como en Paraguay donde en 48 horas destituyeron a mi amigo, ese obispo con hijos, (Fernando) Lugo”, afirmó. Lo de lamentable, vale aclararlo, lo dijo porque ella considera que sí hubo golpe en Paraguay.

Luego, y para sorpresa de muchos, Carrió señaló que la Argentina tiene el raro privilegio de ser el país que más golpes civiles tuvo y que sucedieron en diciembre de 2001 cuando, a su entender, “sectores de la provincia de Buenos Aires” terminaron primero con el gobierno de Fernando de la Rúa y luego con el de Adolfo Rodríguez Saá. La provocación obtuvo respuesta de parte de la legisladora del Movimiento Evita, Araceli Ferreyra, quien le recordó a Carrió su rol de “funcionaria de la dictadura” y le aclaró que “en diciembre de 2001 no hubo golpe sino que fueron desocupados y ahorristas desesperados que reclamaron por todo lo que habían perdido”.

“Queremos un fuerte compromiso de la Argentina con la democracia en la región. Queremos un rechazo expreso al golpe de Estado en Brasil porque de eso se trata”, fue la primera frase del diputado del FPV, Guillermo Carmona. Es más, dijo que lo ocurrido en Brasil “se ha tratado de un golpe por cuotas ejecutado por meses, por sectores legislativos, con la justicia, con medios de comunicación, orquestado por iglesias electrónicas y por grupos económicos concentrados.
El legislador oriundo de Mendoza reconoció que su bloque no tiene problema con la enumeración de principios propuestos por Cambiemos pero advirtió que el FPV no puede ser acompañado porque es preciso, como dice su propuesta, que “el Poder Ejecutivo Nacional adopte las medidas correspondientes para el cumplimiento de lo estipulado en el Protocolo de Ushuaia sobre Compromiso Democrático en el Mercosur, la República de Chile y la República Plurinacional de Bolivia; a lo acordado en el Protocolo Constitutivo del Parlamento del MERCOSUR como también a lo establecido en el Protocolo Adicional al Tratado Constitutivo de UNASUR sobre Compromiso con la Democracia, en la que los Estados Partes asumen la promoción, defensa y protección del orden democrático, del estado de derecho y sus instituciones”. Una propuesta que no obtuvo el respaldo del resto de los bloques de la oposición.

Por el Frente Renovador habló Felipe Solá, quien propuso que el día de la destitución de Dilma sea considerado una jornada de luto. Si bien reconoció que los legisladores que sacaron del gobierno a la presidenta brasileña son corruptos y por ende el proceso está viciado, terminó aceptando la realidad en base a la necesidad de mantener y cuidar la relación comercial que existe con Brasil. Su compañero de bancada, Alejandro Grandinetti, se preguntó si era o no un golpe de Estado. Para responderse detalló los tres decretos que firmó Dilma para destinarlos a cultura, programas sociales y para la justicia. Reconoció que el proceso político que inició el presidente Lula y continuó Rousseff fue para sacar a 20 millones de la pobreza. Indicó también que lo hecho por Dilma no puede ser considerado como corrupción pero eso no fue suficiente argumento para terminar con las dudas del legislador. Es por ello que solicitó, en nombre de su bancada, la presencia de la canciller Susana Malcorra para que explique si los procesos constitucionales fueron “soslayados o no se tuvieron en cuenta para saber si hubo un quebrantamiento del proceso constitucional de Brasil”.

Todos estaban dolidos por lo sucedido en el socio mayoritario del Mercosur pero los que respaldaron el texto de Cambiemos no se movieron un centímetro de esa simple afirmación. Por caso, Margarita Stolbizer, del GEN, indicó: “Vamos a apoyar las declaraciones que se dictaminaron en la comisión sabiendo que son acuerdos necesarios pero no suficientes. Entendemos las limitaciones de un parlamento para expedirse con respecto a lo que ocurre en otro país”. Si bien consideró que lo que sucedió en Brasil no es igual a lo que ocurre en Venezuela, terminó por igualar ambas situaciones bajo el concepto de “violencia institucional”.

Stolbizer compartió el tiempo de discurso con Victoria Donda. La legisladora de Libres del Sur no hizo referencia a Venezuela, de hecho terminó luego por abstenerse cuando se votó esa declaración por separado, y sobre Brasil dijo que “lo que se hizo es ilegítimo porque se violenta la voluntad popular; nos solidarizamos con el pueblo brasileño, con Dilma, y rechazamos estos intentos por seguir sometiendo a los pueblos”.

El partido Obrero, a través del discurso de Néstor Pitrola, se opuso a las dos declaraciones. Sobre Brasil dijo que “el golpe que puso a Temer lleva adelante una ofensiva contra los trabajadores” y consideró que lo que ocurre en Venezuela es porque el “chavismo mutó en un régimen autoritario”.

Cuando se aprobaron ambas declaraciones, a mano alzada, en las bancas quedaron los carteles que se colocaron en las bancas del FPV y que tienen la cara de Dilma, la palabra golpe y la promesa de “vamos a volver”.

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