Por Javier Bach Bilbao*. Existe en Jujuy un universo de conciudadanos con genuino interés en la actividad política y el posicionamiento público de sus protagonistas.
Durante estos días asistimos a un nuevo capítulo de la disputa entre sectores del Partido Justicialista – Distrito Jujuy. Lo que parecía saldado el 4 de agosto, cuando la Junta Electoral rechazó por irregularidades insubsanables a la lista Celeste y Blanca del diputado Rubén Rivarola, volvió a abrirse el 10: el juez Esteban Hansen hizo lugar a su recurso, dejó sin efecto la resolución y le concedió doce horas para subsanar lo observado.
Un breve racconto podrá poner blanco sobre negro las desgastantes postergaciones electorales, la intervención judicial y las desagradables descalificaciones hacia la referente de la lista Generación Valiente, la senadora nacional Carolina Moisés, por parte de algunos contendientes.
No resulta sorprendente la agresividad de dirigentes que deberían llamarse a la mesura, máxime considerando la relevancia institucional que ostentan, como quien ejerce una diputación provincial y encabeza una bancada opositora.
Y ahora sí, se llega al punto de rememorar las razones de la primera intervención partidaria, allá por 2023: los convencionales que respondían al dirigente de Palpalá permitieron la reforma constitucional lograda a sangre y fuego aquel fatídico 20 de junio.
Entonces, ¿estamos obligados a fingir demencia y a borrar con el codo los esfuerzos llevados adelante para renovar el cuadro de dirigentes del peronismo, o vamos a consentir que el intervenido pretenda volver a tomar las riendas de aquello que, según él, le garantiza su protagonismo?
El fallo de Hansen, conviene decirlo con todas las letras, no es una absolución. El propio magistrado aclaró que no da por oficializada a Celeste y Blanca y remarcó que ello “no supone afirmar que las observaciones formuladas por la Junta Electoral carezcan de relevancia”. Corrigió una cuestión de forma, el mismo plazo que ya tenía Generación Valiente, no el fondo de un expediente tan grave que la propia Junta lo puso en conocimiento de la Fiscalía de la Nación.
Que tengan ahora doce horas para explicar lo insubsanable no es una victoria política: es una chance para maquillar lo que su partido ya consideró grave al punto de llevarlo ante la Fiscalía. Durante tantos años hicieron las cosas mal, con un grado de impunidad tan habitual, que perdieron el hábito de hacerlas bien, como presentar de manera adecuada su propia lista electoral.
Carolina Moisés y Generación Valiente fueron quienes impulsaron la normalización partidaria y la intervención de la Justicia Federal para terminar con años de un PJ manejado a discreción. Que sea esa misma Justicia la que ordene, revise y corrija: la Justicia Federal no se maneja a su antojo, como parece ser costumbre en el foro local.
Hoy corren contra el reloj para justificar ante la Fiscalía lo que no supieron justificar ante sus propios afiliados. Esperamos las decisiones definitivas de la Justicia Electoral.
* Militante peronista

