Maestros y maestras nucleadas en la Asociación de Educadores Provinciales (ADEP) movilizaron este miércoles en la primera jornada del paro de 48 horas en rechazo a la imposición salarial del gobierno de la provincia, que dispuso un aumento que, denuncian, no llega a cubrir un kilo de carne.
En diálogo con El Submarino Radio (FM Conectar 91.5), la delegada Martina Montoya adelantó que la semana próxima van a evaluar nuevas medidas de fuerza que podrían endurecer el plan de lucha. Actualmente, ADEP se encuentra en acefalía. Sin embargo, los delegados escolares están activos, llevando adelante reuniones en cada establecimiento y trasladando los reclamos a las asambleas regionales.
Montoya explicó: «Le pedimos al gobierno participación, pero no nos da. Pero a los otros gremios, que tienen comisión directiva, secretarios y todo, les hace lo mismo que a nosotros. Los sientan a una mesa paritaria, les dicen ‘nos reunimos la próxima semana’ pero sacan el decreto con la imposición salarial sin que se haga esa reunión».
«Entonces, en definitiva, no existen las paritarias, no existe la negociación ni el diálogo con el gobierno de la provincia», agregó.
El último aumento impuesto por el gobierno fue del 2%. «No llega al kilo de carne, son 7300 pesos, una burla», precisó Montoya.
Este paro de 48 horas es la continuidad de la medida de fuerza de la semana pasada, que fue de 24 horas y tuvo un acatamiento considerable, a pesar de que el gobierno descuenta los días no trabajados. Montoya explicó: «En cada escuela hay una cantidad de docentes que quieren avanzar con un reclamo más fuerte. Ya casi no les importa el descuento, están cansados».
La sindicalista reveló que muchos de sus colegas están utilizando los días que no trabajan para hacer bizcochuelos u otras comidas para vender, o van al trueque o venden ropa. También muchos se dedican a preparar alumnos de manera particular, lo que les significa un ingreso extra de dinero en efectivo.
«Es desesperante ver y escuchar cómo las compañeras hacen el análisis de cómo estirar la plata -comentó Montoya-. Es una angustia permanente. No es vida para nadie. Ya están enfermos. Tenemos compañeras que han muerto por cuadros de estrés. ¿Qué más quiere el gobierno?»
Frente a este panorama, planteó la necesidad de «replantearnos cómo nos paramos frente a este gobierno, porque a ellos les está sirviendo esta fórmula de la imposición salarial y paritarias ficticias».
Si bien admitió que existe cierta pasividad de parte de los trabajadores, que se inscribe en una situación nacional desalentadora, Montoya reveló que la docencia está cansada. «Nosotros consultamos en la escuela antes de ir a las asambleas y de ahí sale el mandato que va a la asamblea zonal. Y muchos docentes dicen que un paro de 24 horas no sirve, que tiene que ser más fuerte, por tiempo indefinido. Eso es lo que están pidiendo», contó.
En este contexto, la semana van a analizar los próximos pasos, sin descartar la posibilidad de no volver a las aulas cuando termine el receso invernal.
Unificar la lucha
Con dificultades, desde ADEP están buscando unificar los reclamos con otros sectores, ya no solamente la docencia. Montoya relató: «Quizás algunos gremios nos miran de reojo porque no tenemos comisión directiva, pero estamos los delegados, los que llevamos la voz del trabajador que está poniendo el lomo en cada acción y sosteniendo el día a día. Y venimos haciendo un llamado desde hace más de un mes».
«Si no quieren recoger el guante, será que están cómodos y conformes. Pero a nosotros la docencia nos está diciendo que hay que hacer algo -planteó-. El gobierno nos tiene agarrados, nos impone el sueldo. Entonces, o nos organizamos o dejamos que nos coman los piojos».
En principio, están avanzadas las conversaciones con los docentes de media y superior nucleados en el Cedems. La idea es hacer un plenario para evaluar los próximos pasos.
La situación de ADEP
Sobre la situación del sindicato, Montoya explicó que están reclamando que el gobierno rinda cuentas de la recaudación y el destino de esos fondos. «Nosotros tenemos cerca de 6000 afiliados. A cada uno nos descuentan 10 mil pesos. Son 60 millones de pesos por mes que entran al gremio. Tenemos además empleados en blanco, que también están sindicalizados, y pagamos impuestos, todo», detalló.
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