El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, desmintió la intervención directa de Washington en la salida del senador brasileño Flávio Bolsonaro tras su derrota electoral, aunque agradeció a Javier Milei por coordinar su traslado y a Donald Trump por recibirlo.
Las declaraciones buscan frenar las sospechas sobre un operativo conjunto entre la Casa Rosada y el Departamento de Estado.
El dirigente abandonó Brasil transitando por Argentina y Ecuador en un avión fletado por un asesor de Trump. La maniobra provocó tensión diplomática: Brasil convocó a la representación argentina para exigir explicaciones, mientras en la Justicia local se acumulan tres denuncias penales contra Milei y sus ministros por presunto encubrimiento.
En paralelo, 25 congresistas demócratas exigieron a Rubio explicaciones sobre el apoyo brindado al legislador brasileño, condenado en su país. Desde la Cancillería argentina evitaron dar precisiones sobre la logística del traslado.

