El reciente respaldo de Javier Milei a Manuel Adorni, frente a los insistentes pedidos de salida desde el riñón del propio Gobierno, esconde una preocupación central en la quinta de Olivos: el temor a que una eventual caída del jefe de Gabinete termine por arrastrar a Karina Milei.
En la intimidad, el presidente interpreta que el escándalo de corrupción que salpica a su vocero estrella es solo el primer paso de una estrategia para debilitar a su hermana y, por carácter transitivo, a su propia figura.
El factor Karina
A pesar de que el desplome de la imagen presidencial en las encuestas ya impacta en los indicadores económicos, Milei se mantiene intransigente. «El desgaste político no me importa», disparó en su reciente y airada entrevista mediática, reforzando la idea de que soltarle la mano a Adorni sería una concesión inaceptable.
Sin embargo, la propia «jefe» duda. Aunque inicialmente se inclinó por desplazarlo tras un pedido de Luis Caputo, Karina Milei ahora teme que el recambio sea interpretado como una victoria de sus enemigos internos.
La interna por el reemplazo
En los pasillos de la Casa Rosada suena con fuerza el nombre de Martín Menem como posible sucesor. El riojano ya manifestó su falta de interés en el cargo, pero en La Libertad Avanza aseguran que no tendrá margen para la negativa si la orden llega de manera formal.
A este tablero se suma la figura de Patricia Bullrich; la presión pública de la ministra de Seguridad para eyectar a Adorni genera el efecto contrario: Karina Milei se resiste a ceder ante la senadora en medio de una relación marcada por la tensión extrema.
La sombra de Libra
Más allá de los lazos familiares, existe un vínculo técnico que explicaría la resistencia a dejar caer al funcionario. Adorni aparece profundamente involucrado en la trama de Libra, habiendo participado activamente en los foros donde se gestó el lanzamiento de la firma.
Esta conexión sugiere que su salida no sería un hecho aislado, sino que abriría una grieta en el esquema de poder que el presidente no está dispuesto a arriesgar en este momento de fragilidad política.

