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El gendarme liberado: El Gobierno monta un show de «gestiones heroicas» y borró a la AFA

En una puesta en escena digna de una serie de espionaje de bajo presupuesto, el Gobierno nacional intentó hoy capitalizar políticamente el regreso de Nahuel Gallo, el gendarme que estuvo 14 meses detenido en el infierno del penal El Rodeo 1, en Venezuela. En una conferencia de prensa en el edificio Centinela, la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, y el canciller Pablo Quirno, se deshicieron en agradecimientos a potencias extranjeras pero sufrieron una amnesia selectiva: nadie nombró a la AFA.

Agradecimientos a Israel, pero silencio sobre el «Chiqui»

Mientras Quirno hablaba de un trabajo «incansable» y agradecía a los servicios de inteligencia de Estados Unidos, Italia e Israel, el elefante en la habitación era la gestión de Claudio «Chiqui» Tapia. Versiones cada vez más fuertes indican que fue la entidad madre del fútbol argentino la que realmente destrabó la salida de Gallo, en una diplomacia paralela que dejó en ridículo a la Cancillería.

Para el Gobierno, reconocer que el jefe de la AFA —con quien mantienen una guerra abierta por las Sociedades Anónimas Deportivas— les dio una lección de gestión internacional, sería un trago demasiado amargo.

Los dirigentes del fœtbol argentino junto al Pte de AFA
Chqui Tapia le entregan el Alummni de Platino

La interna libertaria: Pagano incendió el relato

Pero la bomba no vino de la oposición, sino de adentro. La diputada Marcela Pagano detonó el discurso oficial con una frase lapidaria: “No lo devolvieron antes porque nadie lo reclamó”. Según Pagano, no existen cables diplomáticos ni pedidos formales en los registros de Cancillería que prueben que el Estado movió un dedo por Gallo durante más de un año.

Esta revelación deja al desnudo la desidia oficial y confirma lo que la familia del gendarme denunció durante meses: un abandono total.

Torturas y susurros al oído

En la conferencia, se vio a una ministra Monteoliva casi «marcando» a Gallo, hablándole al oído mientras el gendarme, visiblemente conmovido, relataba el horror de las torturas psicológicas en Venezuela. Gallo destacó que, entre detenidos de 35 nacionalidades, él fue el único reclamado. Lo que no aclaró —o no lo dejaron aclarar— es que el reclamo que funcionó no salió de un despacho oficial, sino de los pasillos de la calle Viamonte.

¿Y Germán Giulianni?

Mientras el Gobierno celebra un éxito que no le pertenece, todavía queda otro argentino, Germán Giulianni, atrapado en las cárceles de Maduro. Si la gestión oficial sigue siendo tan «reservada» y lenta como la de Gallo, el panorama para Giulianni es sombrío, a menos que, claro, el fútbol vuelva a hacer el trabajo que la diplomacia argentina no sabe o no quiere hacer.

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