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El Gobierno esconde el nuevo índice para que la inflación no sea más alta

El Instituto Nacional de Estadísticas y Censo (Indec) dice que la inflación de marzo fue del 3,4%, pero el número está bajo la lupa. Consultoras privadas advierten que, si se aplicara la actualización metodológica que el Gobierno nacional mantiene encajonada, el IPC habría sido más elevado. La demora en usar las canastas de gastos más recientes (de 2017/18 en lugar de las de 2004) genera ruido y sospechas de maquillaje estadístico.

La implementación del nuevo esquema quedó en el limbo tras la salida de Marco Lavagna del organismo. El rediseño metodológico no es un detalle menor: Le da mucho más peso a rubros como transporte y servicios públicos, sectores que vienen con tarifazos fuertes. Al no actualizar la fórmula, el impacto de las subas en las boletas de luz, gas y boletos de colectivo queda «diluido» en el promedio general.

Desde la consultora Equilibra sacaron la cuenta: con los ponderadores actualizados, la inflación de marzo habría saltado al 3,65%. En el primer trimestre, la diferencia no es despreciable, acumulando casi un 10%.

El CEPA coincide en el diagnóstico y apunta que educación y combustibles son los rubros que más empujan la brecha hacia arriba. Explica porque los rubros que más presionan la inflación al alza son los servicios y el transporte, los cuales permanecen subponderados en la medición oficial:

En el AmCham Summit 2026, Javier Milei le echó la culpa a la «estacionalidad» y a factores monetarios viejos, pidiendo paciencia para terminar de acomodar los precios relativos. Por su parte, el ministro Luis Caputo redobló la apuesta y prometió que desde abril la inflación tendrá «certificado de defunción». Por ahora, los números reales parecen decir otra cosa.

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