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El Indec muestra paridad, pero los aumentos de tarifas y servicios licúan el sueldo

Entre noviembre de 2023 y mayo de 2026, el Índice de Salarios del Indec registró una mejora real del 3% por encima del Índice de Precios al Consumidor (IPC). Sin embargo, la brecha entre la estadística oficial y la economía de la calle marca una realidad sensiblemente distinta, donde las familias experimentan que el dinero se agota a mitad de mes.

La explicación técnica de esta discrepancia radica en la estructura de la canasta con la que el organismo mide la inflación general. El IPC actual pondera de manera rezagada el impacto de los gastos fijos, mientras que los aumentos en alquileres, transporte y tarifas de servicios públicos avanzaron a un ritmo marcadamente superior al promedio. Como consecuencia, las boletas de luz, gas y vivienda absorben una porción cada vez más abultada de los haberes, reduciendo en forma drástica el ingreso disponible para la compra de alimentos y artículos de primera necesidad.

De esta forma, la leve ventaja teórica del 3% que festejaron las paritarias frente a la inflación terminó licuándose antes de llegar a la góndola. Pese al equilibrio que muestran los indicadores agregados en los últimos tres años, el encarecimiento de la infraestructura básica del hogar aplastó la capacidad real de compra y consolidó la pérdida del poder adquisitivo en la vida cotidiana.

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