La Quiaca era el punto de partida y Buenos Aires el destino final. Una banda que movía droga a través de medio país cayó tras una investigación de meses que desnudó una logística aceitada entre Jujuy, Salta y la Capital Federal. La Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) logró cortar la ruta de 35 kilos de cocaína que viajaban camuflados en compartimentos ocultos de autos particulares.
La táctica del puntero y el seguimiento invisible
Para burlar los controles en la ruta 34 y la 9, la organización utilizaba una modalidad clásica pero efectiva: autos «punteros» que iban por delante para avisar sobre retenes policiales. Sin embargo, no sabían que ya tenían los teléfonos intervenidos y que cada movimiento en las cámaras de seguridad estaba siendo monitoreado. Los investigadores esperaron a que la carga saliera de la ciudad fronteriza jujeña para iniciar un seguimiento controlado que cruzó varias provincias sin que los narcos sospecharan que el final del viaje sería en una celda.
Golpe en Buenos Aires y fin de la ruta
El operativo terminó de explotar cuando los vehículos llegaron a destino. En Buenos Aires, la policía interceptó el cargamento y detuvo a tres integrantes de la banda. Además de los 35 kilos de droga, se secuestraron los autos utilizados para el transporte, dinero en efectivo y teléfonos celulares que serán clave para determinar si existen más ramificaciones de esta red que usaba a Jujuy como puerta de entrada para el mercado porteño.

