El presente de Gimnasia y Esgrima de Jujuy bajo la conducción de Hernán Pellerano rompe con todos los pronósticos. El equipo no solo es puntero y sólido, sino que desarrolló una particularidad que ya es tendencia en la categoría: en lo que va del torneo, tres entrenadores rivales dejaron su cargo tras enfrentar al conjunto jujeño.
Con 15 puntos y apenas dos derrotas, el Lobo se transformó en un equipo que deja secuelas. Lo que comenzó como una coincidencia se convirtió en una constante donde los triunfos de Gimnasia terminan acelerando las decisiones en los clubes que atraviesan crisis futbolísticas.

Grelak y Pancaldo, las primeras víctimas
La racha comenzó en la tercera fecha, cuando el equipo jujeño venció 1-0 a Quilmes. En ese momento, el Cervecero era dirigido por Alfredo Grelak, quien ya llegaba cuestionado por los resultados previos. La caída ante el Lobo fue el detonante final para su salida de la institución.

El patrón se repitió poco después en la visita a Chaco For Ever. Gimnasia se impuso 2-1 en el estadio Juan Alberto García, resultado que profundizó la crisis del equipo local y precipitó la salida de Ricardo Pancaldo, quien no había logrado sumar de a tres en el certamen.

Forestello, el caso más reciente
La tendencia se confirmó en la última jornada. El triunfo 2-0 ante Patronato en el Estadio 23 de Agosto marcó el final del tercer ciclo de Rubén Forestello al frente del conjunto entrerriano.

De esta manera, el equipo de Pellerano se consolida como uno de los grandes protagonistas de la Primera Nacional. Mientras se mantiene en lo más alto de la tabla, Gimnasia empieza a construir una identidad particular: la de un equipo que, además de ganar, deja consecuencias directas en el banco de suplentes de sus rivales.
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