Una nueva confluencia de sindicatos se conformó este miércoles para enfrentar la reforma laboral. Se trata de un grupo de 50 sindicatos que integran tanto la CGT como las dos CTA (de los Trabajadores y Autónoma), que se presentaron en sociedad anunciando un plan de lucha conjunto contra el proyecto de reforma laboral del gobierno nacional.
Las primeras movilizaciones confirmadas son el jueves 5 de febrero en Córdoba capital y el martes 10 en Rosario.
En tanto, para el 11 de febrero, día en el que está previsto que se trate la reforma laboral en el Senado, un grupo de sindicatos convocaron a un paro con movilización.
Entre ellos se encuentran la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), los Judiciales (AEJN) y un conglomerado que incluye a gremios de la salud, vialidad, energía, telecomunicaciones, bancarios jerárquicos, PAMI, portuarios, docentes e investigadores universitarios, entre otros.
A diferencia de otras posturas negociadoras, el Frente de Sindicatos Unidos rechazó de plano la idea de dialogar para modificar solo algunos artículos de los 136 que componen el proyecto. Según su análisis, aunque se logren rescatar puntos aislados, el grueso de la ley sigue siendo perjudicial para el conjunto de los trabajadores del país.
Asimismo, descartaron esperar a una eventual declaración de inconstitucionalidad por parte de la Justicia: “La última vez que la Corte Suprema declaró la inconstitucionalidad de una reforma laboral tardó 13 años. No podemos esperar ese tiempo. Con esta reforma, en meses, desaparecemos”, sentenció el titular de ATE.
Los que integran el FESU
El nuevo agrupamiento, que adoptó el nombre de Frente de Sindicatos Unidos, se reunió en la sede porteña de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM).
Además del anfitrión, está integrado por ATE, la Federación Aceitera (FTCIODyARA), la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA) y numerosos sindicatos nucleados en las distintas centrales obreras. De la reunión de este miércoles participaron también dirigentes de ambas CTA.
Durante el encuentro, los dirigentes coincidieron en exigir a los gobernadores provinciales que rechacen la iniciativa impulsada por el Gobierno nacional. Los sindicatos advirtieron que no permitirán que los gobernadores «vendan por dos pesos» los derechos de los trabajadores a cambio de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) o fondos coparticipables.
El secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar, señaló que el Gobierno debe empezar a preocuparse ante la consolidación de este frente de unidad: “Se abre un nuevo capítulo en la confrontación que mantiene con los trabajadores”, sostuvo el dirigente, quien calificó la reforma como un intento de «humillación» que será respondido con dureza en las calles.
En las últimas dos semanas, se sucedieron las reuniones entre referentes gremiales para establecer diagnósticos comunes sobre la reforma laboral y plantear líneas de acción para enfrentarla.
Los integrantes del flamante Frente de Sindicatos Unidos elaboraron un documento que será difundido públicamente e incluirá los ejes del debate y las principales resoluciones.

