El Instituto Nacional de Prevención Sísmica (Inpres), organismo encargado de registrar la actividad en todo el país, atraviesa un marcado recorte presupuestario. Para 2026, la partida asignada es de $1.937 millones, lo que representa una caída del 40% en términos reales en comparación con 2023, según datos analizados por Chequeado.
Tras un leve incremento del 9% real durante el primer año de la gestión nacional, los fondos registraron un descenso del 24,7% en 2025 y proyectan un recorte adicional del 26,9% este año. Hasta julio, la entidad ejecutó $1.020 millones (el 52,6% del total anual), destinando un 92% a gastos en personal.
La restricción económica ya impacta en el mantenimiento técnico. Un informe de la Subsecretaría de Presupuesto de la Nación reveló que durante el primer semestre de 2026 solo se cumplió con la mitad de las tareas de mantenimiento en la Red Nacional de Estaciones Sismológicas, y se alcanzó un 65% en la red de acelerógrafos. El reporte oficial adjudicó el retraso a las limitaciones presupuestarias, la falta de personal especializado y la reestructuración del área.
El Inpres opera actualmente 50 estaciones sismológicas y 143 acelerómetros en el territorio nacional. El ajuste generó problemas operativos, como demoras de hasta cinco horas en reportar sismos en San Juan. En junio dejó su cargo el anterior director, Rodolfo García, siendo reemplazado por Marcelo Moreno tras la integración del organismo con el Servicio Geológico Minero Argentino (Segemar).
Especialistas remarcan la importancia crítica del monitoreo continuo en las zonas de riesgo del oeste y noroeste argentino, dado que los datos de las redes locales son indispensables para actualizar los mapas de peligrosidad y adecuar las normas de construcción sismorresistente.

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