El enfrentamiento directo entre el asesor presidencial Santiago Caputo y el entorno del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, encendió las alarmas en el Gobierno. Hay quienes reclaman la intervención urgente del presidente Javier Milei para ordenar las filas de La Libertad Avanza.
La tensión política dentro del oficialismo alcanzó su punto más crítico. Lo que durante meses se manejó con hermetismo y filtraciones aisladas en los pasillos de la Casa Rosada estalló en una disputa pública a través de las redes sociales.
El detonante de la discusión a cielo abierto fue la acusación por parte de Santiago Caputo hacia Martín Menem, a quien le adjudicó el manejo de una cuenta anónima en la red social X conocida como @PeriodistaRufus, que difundía críticas hacia Caputo, funcionarios del Gobierno y el propio Presidente.
Tras la acusación, se activó la militancia digital conocida de «Las fuerzas del cielo», de la mano de Daniel “Gordo Dan” Parisini, que desplegó una ofensiva en redes con memes, recuperación de tuits borrados y mensajes críticos contra Menem.
En pocas horas, la etiqueta del conflicto se volvió tendencia, con cientos de cuentas amplificando la disputa y consolidando una narrativa adversa al titular de Diputados.
Menem se desmarcó rápidamente de las acusaciones. En un mensaje enviado a su bloque legislativo, habló de un error de un administrador de cuentas, calificó la situación como una «canallada de algún mala leche» y aseguró que se trata de una maniobra diseñada con «mucho cálculo» para perjudicarlo.
Desde su círculo vincularon el origen de la cuenta al entorno judicial de la Corte Suprema y restaron importancia a los reclamos del asesor presidencial.
El trasfondo
Detrás de los cruces virtuales subyace una disputa de poder mucho más profunda que divide a las principales facciones del Gobierno.
Fuentes del oficialismo señalan dos puntos clave de inflexión. Por un lado, la estrategia judicial, donde existen marcadas diferencias respecto a la postulación de los candidatos para ocupar las vacantes en la Corte Suprema de Justicia, un área donde Caputo mantiene una estrategia activa que choca con los intereses de otros sectores oficiales.
Por otro lado, el armado electoral para el año que viene. Cerca de Karina Milei recuerdan que el distanciamiento con los referentes del espacio de Caputo (autodenominados Las fuerzas del cielo) se profundizó tras el armado de las listas legislativas del año pasado, donde ese sector quedó relegado en los lugares de la provincia de Buenos Aires.
Caputo y Milei
Ante las versiones sobre posibles cambios en la estructura de asesores y el malestar de varios ministros por el impacto público del escándalo, Santiago Caputo utilizó sus canales de comunicación para fijar una postura inflexible.
«Llegué acá con el Presidente, me iré con el Presidente o cuando él disponga», sentenció.
Mientras en el Gabinete se expresa preocupación por la pérdida de credibilidad que generan estos cruces, Javier Milei ha optado por mantener un estricto silencio mediático sobre la disputa.
El mandatario busca focalizar la atención pública en su agenda económica, que incluye disertaciones universitarias y exposiciones financieras, intentando dejar el conflicto tuitero en un segundo plano. Sin embargo, la presión interna para que actúe como árbitro definitivo sigue en aumento.

