El pase de la Selección argentina a los cuartos de final del Mundial 2026 paralizó al país y dejó una marca inédita en la infraestructura pública. Durante el partido contra Egipto, la demanda de energía eléctrica sufrió un desplome del 30% en todo el territorio nacional, superando ampliamente las proyecciones que habían estimado los técnicos del sector.
Los registros en tiempo real del Sistema Argentino de Interconexión, administrados por Cammesa, reflejaron con precisión cómo millones de usuarios detuvieron sus actividades para seguir el encuentro. La jornada había comenzado con una demanda normal que alcanzó un pico de 23.755 megavatios hora a las 10:20, pero el consumo empezó a retroceder de manera abrupta a medida que se acercaba el horario del partido.
A las 12:55, cinco minutos antes del inicio, el registro bajó a 21.722 MWh, consolidando el freno de la actividad laboral y productiva. La tendencia al descenso solo se interrumpió de forma breve durante el entretiempo, cuando la demanda repuntó levemente por el uso simultáneo de artefactos en las casas, para luego acentuar su caída en el segundo tiempo hasta tocar el piso de 18.778 MWh justo al finalizar el juego.
Este comportamiento en forma de «W» ya se había observado en los partidos previos ante Argelia y Austria, repitiendo un patrón histórico que se documenta desde el Mundial de Qatar 2022. Para evitar problemas de tensión ante semejante variación, Cammesa montó un operativo de contingencia que incluyó la suspensión de mantenimientos programados y la puesta en reserva de centrales hidroeléctricas, logrando contener el retorno masivo del consumo tras los festejos.

