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Elecciones en Brasil: El choque entre Lula y la «extrema derecha colonizada»

En un clima de profunda polarización, Brasil se prepara para las elecciones generales del 4 de octubre, donde se definirá no solo la presidencia, sino también gobernadores y la renovación de gran parte del Congreso. El plazo para que los partidos oficialicen sus candidaturas se cumple el próximo 5 de agosto.

La contienda presidencial se perfila como un choque directo entre el actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador Flávio Bolsonaro, quien ha sido designado como el heredero político de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, actualmente inhabilitado y bajo prisión domiciliaria. El gobierno de Lula ha denunciado que esta oposición representa una «extrema derecha colonizada» que actúa bajo la influencia de intereses extranjeros, particularmente de figuras como Donald Trump y Javier Milei

Las encuestas muestran un panorama dinámico. Mientras algunos sondeos, como el de la firma Quaest, sitúan a Lula con una ventaja de ocho puntos (45% frente a un 37% de Flávio), otros estudios de consultoras como Nexus señalan un empate técnico en un eventual balotaje, con un 46% para el líder del PT y un 45% para el senador del PL.

La gestión de Lula llega a este tramo con una aprobación del 52,3%, impulsada por indicadores económicos como el crecimiento del PIB y niveles de desempleo en mínimos históricos. Sin embargo, el encarecimiento del costo de vida y el deterioro de las cuentas públicas representan amenazas para su reelección.

El factor Bolsonaro: inhabilitación y prisión

Un elemento central que redefine el tablero es la ausencia de Jair Bolsonaro. El expresidente fue declarado inelegible por el Tribunal Superior Electoral (TSE) hasta 2030 por abuso de poder político tras atacar la fiabilidad del sistema de votación ante diplomáticos en 2022. Su situación se agravó drásticamente el 11 de septiembre de 2025, cuando fue condenado a 27 años de prisión por su participación en la trama golpista que buscaba evitar la toma de posesión de Lula.

Esta caída del líder histórico ha forzado al Partido Liberal (PL) a apostar por Flávio, quien ya enfrenta investigaciones por sus presuntos vínculos con figuras del crimen organizado y fraudes financieros

Una derecha fracturada y la búsqueda de una «tercera vía»

A diferencia de 2022, la derecha brasileña se presenta fragmentada. Con Jair Bolsonaro fuera del tablero, han emergido figuras que disputan el liderazgo del bloque conservador:

Tensión geopolítica e intervención extranjera

El escenario político está fuertemente influenciado por factores externos. El concepto de «extrema derecha colonizada» esgrimido por el oficialismo cobra fuerza ante la supuesta intervención de Donald Trump en el proceso electoral. Según el secretario General de la Presidencia, Guilherme Boulos, Trump apoya a Flávio Bolsonaro con el objetivo de asegurar el control sobre los minerales críticos y tierras raras de Brasil, que posee la segunda reserva mundial de estos recursos estratégicos para la transición energética y los semiconductores.

El gobierno de Lula denuncia que Estados Unidos busca imponer una «lógica colonial» de exportación de materia prima bruta, habiendo aplicado aranceles del 25% a productos brasileños para presionar políticamente. A esta tensión se suma la visita del presidente argentino Javier Milei para apoyar a la oposición, un gesto calificado por Brasilia como una injerencia en asuntos internos.

IA y «deepfakes»

La campaña de 2026 es también un campo de batalla tecnológico. Brasil ha implementado uno de los marcos regulatorios más estrictos con la Resolución 23732 del TSE, que prohíbe el uso de deepfakes y establece la responsabilidad de las plataformas digitales ante la desinformación.

Este blindaje institucional ya ha sido puesto a prueba: Flávio Bolsonaro intentó recientemente desacreditar una fotografía comprometedora alegando, sin presentar pruebas, que era un montaje realizado con inteligencia artificial.

Desafíos técnicos y un electorado récord

Para estos comicios, el Tribunal Superior Electoral (TSE) ha habilitado a 158,7 millones de electores, un padrón que refleja un envejecimiento de la población y donde las mujeres representan el 52,84% del total.

A pesar de que el TSE defiende la fiabilidad absoluta de las urnas electrónicas tras 20 años sin fraudes comprobados, Flávio Bolsonaro ha vuelto a cuestionar el sistema de votación, sugiriendo la necesidad de una observación internacional masiva.

La campaña oficial comenzará el 16 de agosto, fecha que también marcará el primer debate presidencial organizado por el Grupo Bandeirantes. Brasil se encamina así a una elección que determinará si profundiza su agenda de protección social o si vira nuevamente hacia un modelo de disciplina fiscal y seguridad de corte conservador.

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