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Elecciones en Brasil: El lugar que quieren ocupar en el mundo Lula y Bolsonaro

La pugna entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro no gira únicamente en torno a cómo gobernar el país, sino también sobre el lugar que Brasil debería ocupar en el mundo. Los dos principales candidatos que se enfrentarán el 4 de octubre presentan visiones prácticamente opuestas sobre con quién debe desarrollar relaciones Brasil, qué alianzas debe priorizar y en qué bloques internacionales debe participar.

Lula: autonomía y Sur Global

El actual presidente ha sido un defensor constante de la idea de que Brasil no puede comportarse como una potencia menor. Sus anteriores mandatos estuvieron orientados a elevar al máximo el peso internacional del país, principalmente mediante el fortalecimiento de las relaciones con las naciones del Sur Global y el impulso de la cooperación en el marco de los BRICS.

El nuevo programa del candidato del Partido de los Trabajadores propone profundizar el «acercamiento geopolítico con los BRICS y con el Sur Global». Lula también defiende avanzar hacia la desdolarización mediante un mayor uso de monedas nacionales en las transacciones entre los miembros del bloque.

En línea con la actual posición del Palacio de Planalto, el programa menciona repetidamente la importancia de reafirmar la «soberanía» y la «independencia» de Brasil. Al mismo tiempo, el documento mantiene la apuesta por el multilateralismo y defiende que «la integración sudamericana constituye el primer círculo de proyección estratégica de Brasil».

Al comentar la política exterior del actual mandatario, el analista político brasileño Valdir da Silva Bezerra observa más una continuidad que un cambio de rumbo. «La misma lógica llevó a las anteriores administraciones de Lula a contribuir a la creación de los BRICS en 2009, a saldar la deuda de Brasil con el FMI como demostración de soberanía financiera y, ya bajo Dilma Rousseff, a promover activamente la creación del Nuevo Banco de Desarrollo durante la cumbre de Fortaleza de 2014».

«Esto también explica la posición de Brasil durante la confrontación arancelaria con Washington en 2025-2026, cuando Lula rechazó públicamente los intentos de interferir en las decisiones soberanas del país después de que Trump amenazara con imponer aranceles a los Estados alineados con los BRICS», valoró el experto.

Durante la campaña electoral, el presidente brasileño también ha insistido reiteradamente en que Washington no debe interferir en los comicios. «Que no vengan los estadounidenses a querer influir en nuestras elecciones. Porque sabemos de lo que son capaces. Si vienen a meterse aquí, los vamos a derrotar», manifestó ante una multitud durante un acto de campaña.

En conversación con RT, Ksenia Konoválova-Aljimenkova, profesora de la Universidad Estatal de San Petersburgo, considera que esta retórica beneficia políticamente a Lula. «La retórica soberanista le suma puntos a Lula, pero en la práctica actúa de forma deliberadamente cautelosa, prefiere negociar con Trump y evita la confrontación. Es una línea bastante cómoda y comprensible tanto para la población como para las élites», afirmó la experta.

Flávio: giro hacia el Occidente conservador

En el extremo opuesto de la campaña se encuentra Flávio Bolsonaro. Su programa de gobierno dedica relativamente poco espacio a la política exterior -apenas dos páginas- y buena parte de ellas se centra en criticar la diplomacia de la Administración Lula respecto a países como Venezuela e Irán.

Según el documento, «la política exterior brasileña sustituyó el interés nacional por la ideología, protegiendo a regímenes proclives al terror y a sus criminales». Y agrega: «Nuestra propuesta es lo contrario: una diplomacia guiada por el profesionalismo y el pragmatismo, no por la ideología».

El programa de Flávio Bolsonaro no menciona ni una sola vez a los BRICS ni al Mercosur. Sin embargo, el propio candidato ya ha admitido anteriormente la posibilidad de revisar la participación brasileña en el primero de estos bloques. «El primer día que me siente en la silla presidencial, voy a reevaluar si Brasil debe permanecer en un bloque que es muy ideológico, utilizado para provocar a Estados Unidos, proponiendo que el dólar deje de ser la moneda de las transacciones internacionales. Vamos a considerar abandonar el bloque», declaró en una entrevista el 3 de junio.

Víktor Jeifets, profesor de la Academia Rusa de Ciencias, director del Centro de Estudios Iberoamericanos y editor en jefe de la revista América Latina, recuerda que el padre de Flávio, el expresidente Jair Bolsonaro, también había criticado a los BRICS antes de llegar al poder. Sin embargo, una vez en la Presidencia, adoptó una postura pragmática y no redujo la cooperación con el bloque. En el último año de su mandato, incluso convirtió a los BRICS en uno de los elementos centrales de su política exterior.

El especialista comentó que «muchos representantes de la derecha brasileña pueden ser tan pragmáticos como sus rivales de izquierda», y remarcó: «Después de todo, China está invirtiendo miles de millones en el desarrollo de infraestructura local, incluida la construcción de una línea ferroviaria desde Salvador, en el estado de Bahía, en la costa atlántica de Brasil, hasta el puerto de Chancay, al norte de Lima, en la costa pacífica de Perú, así como un puente que conectará Salvador con la isla de Itaparica, por citar solo algunos proyectos».

«Los brasileños simplemente no podrían conseguir en Estados Unidos un volumen equivalente de inversiones, y cualquier ruptura con los BRICS solo serviría para complicar las relaciones con Pekín», añadió Jeifets.

Sin embargo, los analistas no dudan de que una supuesta victoria de Flávio Bolsonaro implicaría un acercamiento a Washington. «Mucho antes de asumir oficialmente el liderazgo del movimiento político de su padre, se posicionó como uno de los principales interlocutores brasileños en Washington, estableciendo vínculos con representantes de la Administración Trump y prometiendo públicamente que las sanciones estadounidenses contra funcionarios brasileños serían levantadas el mismo día en que Bolsonaro regresara a la Presidencia», recordó Valdir da Silva Bezerra.

Una elección que se seguirá de Pekín a Washington

Aunque ambos candidatos apelan a los intereses del pueblo brasileño, ofrecen respuestas muy diferentes a una vieja cuestión de la política exterior del país: si la mayor nación de América Latina debe integrarse en uno de los grandes campos geopolíticos o aspirar a convertirse por sí misma en uno de los centros independientes del sistema internacional.

Lula da Silva y Flávio Bolsonaro representan dos respuestas opuestas a este dilema. Y de la elección entre ambos dependerá, en buena medida, qué tipo de país intentará ser Brasil en el escenario mundial durante los próximos años.

«La Constitución brasileña de 1988 consagró hace mucho tiempo la independencia nacional como uno de los principios fundamentales de la política exterior. Sin embargo, cada generación tiene que volver a definir en la práctica qué significa exactamente esa independencia», afirmó Valdir da Silva Bezerra.

Y concluyó: «En octubre, más de 150 millones de electores brasileños volverán a responder a esa pregunta. Sea cual sea su decisión, el resto del mundo, desde Pekín hasta Washington, seguirá muy de cerca lo que ocurra. El resultado repercutirá en el futuro del Sur Global no menos que en el propio Brasil» .

RT 

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