Por Marcelo Alejandro Cabero*. Este martes 7 de abril, en la provincia de Jujuy, movimientos sociales, organizaciones piqueteras, sindicatos y ambientalistas nos manifestamos exigiendo lo mismo que miles de personas en todo el país: que no se elimine el Programa Volver al Trabajo (VAT).
La decisión del Ministerio de Capital Humano dejará sin un ingreso de $78.000 a más de 960.000 trabajadoras y trabajadores precarizados de la economía popular.
No es un ajuste menor: es la supresión de una política pública que sostenía a casi un millón de personas que el mercado formal nunca absorbió y que el Estado, hasta ahora, al menos reconocía como trabajadores.
El gobierno afirma que la finalización del VAT era «una decisión planificada desde su creación». Que no existe ninguna sorpresa. Que el programa duró lo que tenía que durar. Y que, en su reemplazo, los beneficiarios podrán acceder a vouchers para cursos de oficios y formación profesional.
Incluso lo presentan como una victoria: «reorientamos los recursos hacia políticas de mayor impacto social».
Mientras nos manifestábamos en las puertas de la Secretaría de Trabajo de la Nación, nos enteramos de algo que hace caer ese relato: los trabajadores y trabajadoras de la ex Gerencia de Empleo fueron notificados ese mismo día de que pasarían a modalidad de trabajo remoto, «hasta que se pueda» reubicarlos.
Estos trabajadores son quienes se encargan de aprobar, garantizar y controlar la realización de cada curso de oficios. Los mandan a casa y anuncian cursos inexistentes. Vacían la única herramienta disponible para que esos cursos puedan realizarse.
Ya vimos esa película. La misma maniobra se aplicó con el CDR de Desarrollo Humano, donde terminaron despidiendo a casi todos. El trabajo remoto, en este contexto, no es una modalidad: es el primer paso del vaciamiento.
Finalización del Programa Volver al Trabajo y reconversión en Sistema de Vouchers.@JMilei pic.twitter.com/8Tm5SRpCrw
— Ministerio de Capital Humano (@MinCapHum_Ar) April 7, 2026
El comunicado oficial del Ministerio de Capital Humano menciona aumentos en la AUH y la Tarjeta Alimentar como prueba de que el Estado sigue presente. Pero hay una diferencia clave: esas transferencias son asistencia. El VAT era, al menos en su concepción original, un reconocimiento al trabajo en la economía popular.
Ahora, por ejemplo, el trabajo que realizan las compañeras en los comedores y en los espacios socio-comunitarios pasa a ser trabajo no remunerado y eso lo convierte en trabajo esclavo.
El gobierno llama «intermediación» a lo que nosotros llamamos organización popular, llama «incompatibilidad con el empleo formal» a lo que en los barrios se llama supervivencia. Y llama «mayor impacto social» a dejar a casi un millón de personas sin ingresos. Con la promesa de un voucher que nadie va a poder organizar porque mandaron a sus responsables a trabajar desde casa.
En Jujuy lo sabemos bien. Cada «reorganización», cada «reubicación», cada «modalidad remota» ha significado menos Estado para los que más lo necesitan y más discurso para los que nunca lo necesitaron.
Por eso estuvimos en la calle. Y por eso seguiremos estando.
* Secretario de Economía Social de la CTA de los Trabajadores en la Provincia de Jujuy

