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Emergencia sanitaria: Prevención sin represión

Por Juan Sinmiedo (H.I.J.O.S.). Desde H.I.J.O.S. Jujuy, queremos manifestar nuestra preocupación por reiterados hechos de violencia institucional cometidos por las fuerzas de seguridad, en este caso la policía de Jujuy, en el marco de las políticas públicas de prevención ante la emergencia sanitaria nacional y la cuarentena obligatoria.

El Decreto 260/2020 en ninguno de sus artículos hace referencia a un estado de excepción donde los derechos fundamentales de los ciudadanos residentes en Argentina quedan suspendidos de manera parcial o total.

En la historia de nuestro país este tipo de medidas solo se conoció cuando algunos gobiernos decretaron el estado de sitio, en esas ocasiones, se les otorgó mayor poder las fuerzas armadas y de seguridad y se suspendieron o restringieron derechos fundamentales, pero este no es el caso, estamos en emergencia sanitaria y cuarentena obligatoria, es decir en pleno Estado de derecho.

Sin embargo, es preocupante el accionar de fuerzas armadas de seguridad a nivel nacional, las imágenes sobre los operativos en diferentes provincias del país son alarmantes y lo más grave aún es que el poder judicial, quien debe estar alerta y ejercer el control de constitucionalidad no se ha manifestado en ningún aspecto sobre el preocupante número de personas detenidas o demoradas, las que parece no importarles.

En relación a la situación en particular de la provincia de Jujuy, la escalada represiva aumenta cada día, iniciándose el 20 de marzo pasado con un operativo desmedido con fuerzas de infantería, canes, y un nuevo “escalón táctico de intervención”, de policías de la provincia con trajes de bioseguridad que persiguieron a jóvenes que incumplían la cuarentena en el Parque San Martín quienes fueron detenidos violentamente.

 

Dicha escena fue luego difundida por las redes sociales a modo de escarmiento y con el fin de atemorizar a la población.

A este hecho, luego se sumaron, las fotos denigrantes de ciudadanos que fueron interceptados en las calles de la ciudad de Palpalá, encerrados en una jaula construida con vallados policiales, al aire libre, a la vista de todos, sujetos al escarnio y la humillación pública.

También, vídeos y fotos de una serie de violentas detenciones en los diferentes barrios populares de la ciudad y del operativo que se inició a primera hora de la mañana el día de ayer cuando Infantería, División Canes y Bomberos de la policía de la provincia, invadieron las principales avenidas del barrio Alto Comedero en “formación” con las sirenas de los móviles como fondo y el ministro de seguridad Ekel Meyer sobrevolando en helicóptero para ver las zonas donde había mayor concentración de personas, toda una imagen dantesca al mejor estilo del gobierno provincial de turno.

Pero nada de esto sucedería sin las órdenes de Gerardo Morales, quien en más de una ocasión, haciendo gala de su estilo despótico, cuyo único objetivo de estas acciones es engendrar temor e imponer un férreo control social, se expresó a través de conferencias de prensa, en favor de acciones represivas, pidió endurecer las medidas de cuarentena en el territorio, cerrando el ingreso a la provincia de ciudadanxs no residentes en la misma, y se manifestó, en más de una ocasión, en anuencia del estado de sitio.

Por otra parte, es más que importante señalar y recodarle al Poder Ejecutivo de la provincia que, las condiciones sociales para enfrentar una cuarentena no son las mismas en todos los sectores, un 40% de las personas con actividad económica en este país están enmarcadas en una actividad laboral informal y/o precaria, esto significa que, aunque tenga claro el peligro de contagiarse, necesita ir trabajar y así garantizar lo mínimo e indispensable para sobrevivir.

 

Es ese sector de la sociedad jujeña, el de la economía popular, el que habita en los barrios populares donde está el foco de la represión de este gobierno, no sucede lo mismo en los barrios de la clase media acomodada, allí no se han registrado hechos de las características antes mencionados, la circulación de vehículos y de personas no tienen control alguno.

Por todo lo antes mencionado, es importante recordarles a los miembros del poder Ejecutivo provincial, que las medidas y las acciones que lleva adelante el gobierno en el marco de la emergencia sanitaria y la cuarentena obligatoria deben estar sujetas al estado de derecho que nos rige. El rol de las fuerzas de seguridad y armadas debe ser el de la persuasión y concientización, no de represión.

Un gobierno, que aprovecha la pandemia para reforzar el control social generando la sensación de pánico, propiciando de acciones represiva en los sectores más vulnerables y naturalizando un estado policial en las calles, se aleja peligrosamente de un sistema democrático.

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