Lo que debía ser un debate técnico sobre una de las leyes ambientales más importantes del país terminó en un cruce de gritos e indignación. En plena sesión, senadores de la oposición estallaron al descubrir que el oficialismo intentaba introducir modificaciones clave a la Ley de Glaciares a través de un papel impreso distribuido en las bancas apenas minutos antes de votar.
La maniobra, calificada como una «falta de transparencia total», fue comparada inmediatamente con lo ocurrido recientemente durante el tratamiento de la reforma laboral.
«¡Esto es joda!»
El senador pampeano Daniel Bensusán fue el primero en alzar la voz. Visiblemente enfurecido y agitando el papel en su mano derecha, increpó al senador libertario Agustín Coto: “¿Qué sería esto? ¿De dónde corno salió? ¿Para qué están las comisiones si nos traen un papelito hace 5 minutos?”.
Bensusán advirtió que el oficialismo pretendía que el cuerpo votara un texto que nadie conocía fuera del despacho oficialista. «Me da vergüenza que la ciudadanía nos esté viendo y más vergüenza me va a dar cuando voten algo que no saben qué es», sentenció el legislador del bloque Justicialista.
Críticas a la desprolijidad reglamentaria
Por su parte, el senador puntano Fernando Salino se sumó a las críticas enviando al oficialismo «a leer el reglamento». Según detalló, el papel con las modificaciones llegó a las bancas a las 15:32, cuando el debate ya estaba avanzado.
- El reclamo: La oposición sostiene que cualquier cambio debe hacerse antes del dictamen de comisión y no «entre gallos y medianoche» en el recinto.
- La defensa oficialista: El senador Coto (La Libertad Avanza) intentó explicar que se trataba de «propuestas de modificación» para la votación en particular, pero no logró calmar los ánimos de una oposición que denunció el vaciamiento del debate legislativo.
El antecedente de la ley laboral
La furia opositora radica en que esta metodología ya se aplicó en el polémico Artículo 44 de la reforma laboral, donde también se introdujeron cambios de último momento que generaron confusión y denuncias de «engaño» a quienes acompañaban el proyecto original.
Con este clima de tensión, la sesión continuó bajo la sombra de la sospecha sobre qué es lo que realmente se terminará aprobando respecto al cuidado de los recursos hídricos y el ambiente en la República Argentina.

