Un sueño acunado durante 30 años, tres décadas de lucha para obtener una ley de medios de la democracia, que superara el oprobio del decreto 22.285 de Videla y Martínez de Hoz y la regresiva reforma de los años 90, que posibilitó la conformación de oligopolios, dieron como resultado esta ley a la que la distinguen enormes e inocultables calidades democráticas.
También, desde Los 100, queremos saludar a los compañeros de la Coalición por una Radiodifusión Democrática, de la que hemos formado parte, desde el 2004, el año de su fundación, junto a decenas de agrupaciones y entidades de diverso orden (gremiales, de DDHH, profesionales, etc.), por haber dado forma colectivamente a los 21 Puntos Básicos por el Derecho a la Comunicación que sirvió de fundamento para que se elaborara al anteproyecto de ley que se enviara en el año 2009 al Congreso de la Nación.
La aplicación integral de la Ley 26.522 es de tal importancia que, estamos convencidos, no sólo redundará en una mejor calidad de la democracia argentina, preservando a sus instituciones de los peligros que conllevan la voracidad de los grupos monopólicos y económicos, sino que colaborará enormemente en la consolidación del ser nacional, alejando la perversidad del discurso único que desprecia la pluralidad y afianzando una genuina libertad de expresión por sobre la dictadura de la libertad empresarial.
Consolidar los valores de la cultura nacional implica inexorablemente reconocer la multiplicidad de voces y favorecer su existencia, en tanto que habrá que alejarse definitivamente no sólo de los apetitos de los que pretenden manejar, entronar o destituir a los gobiernos de turno, sino que le trasladan al conjunto del pueblo argentino su cosmovisión, invariablemente atada a sus oscuros intereses económicos sectoriales.
